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1 de octubre 2025

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

Gracias a Dios ya se acabó septiembre. Este mes se ha convertido en los 30 días que quisiéramos borrar del calendario. No existe año en el que no sucedan eventos para olvidar, principalmente tragedias. Y para los mexicanos, este mes ha dejado recuerdos y cicatrices muy dolorosas, como nuestros tradicionales y recurrentes terremotos. Aunque, viéndolo en perspectiva, a nivel internacional el noveno mes también ha marcado con desgracias a otros países. Recordemos el 911 en Nueva York.

Así comenzó el mes y continuó cargado de adversidades. Al parecer Mercurio retrógrado se confabuló con Tláloc y decidieron que nos tocara a todos la furia de septiembre, ya que a no pocos estados de la República Mexicana, incluido Querétaro, nos pegó con precipitaciones fuera de serie para las que ninguna ciudad está preparada.

Lo bueno es que un terremoto, al cierre del mes, y en el sentido puramente tectónico, no lo hubo. En donde se dio fue en el ámbito político. En septiembre los mexicanos atestiguamos el destape de la cloaca más descomunal de la historia del país, de magnitudes insospechadas hasta por los más expertos politólogos. El saqueo más espectacular perpetrado por el obradorato, el del huachicol fiscal, es noticia mundial, y que en el círculo de los políticos involucrados sigue sin tener consecuencias, lo que la hace aún más bizarra, aunada al hecho vergonzoso y perturbador de que, sin la presión de los EUA, esto seguiría exactamente igual e inadvertido para todos.

Menos mal que no hubo terremoto.

Desconfianza

Los seros humano no somos confiables. Desde la antigüedad, acuerdos de todo tipo, en especial los comerciales, debían ser puestos por escrito y firmados, adicionados de garantías con las que la contraparte tendría que responder en caso de incumplimiento.

En la era actual, los requisitos para lograr un contrato comercial con frecuencia llegan al absurdo y, para muchos, imposibles de cumplir, especialmente si se desea tratar con instancias gubernamentales.

Simplemente, para cumplir con las obligaciones fiscales y darse de alta como contribuyente, la autoridad fiscal recaba todo lo relacionado con el pobre individuo, incluyendo sus datos biométricos, por lo que será rastreable hasta el final de sus días.

Abrir una cuenta bancaria no es muy diferente y el control de esta por el usuario a través de una app, incluye el uso del reconocimiento facial, sin obviar el control policíaco que el banco impone desactivando la cuenta cuando su departamento de control de fraudes considera una operación bancaria como “sospechosa”, limitando el uso de nuestro propio dinero, siendo un  notable ejemplo la nueva disposición conocida como MTU, o Monto Transaccional del Usuario, con la que los bancos obligan a auto imponerse un monto máximo para transferir por día o, de no hacerlo, ellos determinarán dicho límite, con el pretexto de mejorar la seguridad.

Y uno podría asumir que toda esta serie de “controles” también contribuirían a meter al orden a la clase política en sus manejos monetarios, pero la respuesta es un decepcionante NO. Ellos imponen las reglas para el control de la población, pero no para ellos mismos, de manera que las Estafas Maestras, los “Odebretches”, los “Segalmexes”, las casas blancas y grises y los huachicoles de todo tipo, no se vean afectados para que no se acabe la fiesta.

Adiós, mes patrio.

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

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