Era poco menos que imposible ganar en Toluca, sabemos de nuestras carencias y definitivamente era una derrota presupuestada, pero no así. Entendiendo la magnitud del plantel que tienen Los Diablos, no era para, literalmente, regalarles tres cuartos de cancha y dejarlos jugar al frontón con nosotros, lo mejor hubiera sido alejar lo más posible el balón de nuestra área.
Cuando vimos la alineación con línea de cinco y a Mendoza (2) como central, se nos vino el mundo encima, vaticinamos una goleada y tristemente no nos equivocamos, hasta un penal infantil cometió. Un cuadro totalmente defensivo con un Ávila (31) a media cancha en solitario, y cómo era de esperarse, antes de la media hora de juego ya íbamos perdiendo tres a cero y sin meter ni siquiera las manos.
En el segundo tiempo, Mora hizo ajustes en la formación, puso línea de cuatro y adelantó al equipo un poco, dando regulares resultados, dos balones en los postes y se vio mejor, aunque creemos que más bien fue porque Toluca bajó el ritmo. Nunca entendimos, el porqué sacó a Gómez (12) y no a Mendoza (2) y metió a Carcelen (55), quien hasta el momento, no nos “ha llenado el ojo”, vemos a “un gigante” que corre descoordinado y que muy poco futbol ofensivo aporta.
Mañana nos toca Guadalajara, aquí. Pensamos que el partido es para sumar, a pesar de que “jugaremos de visitantes”, y así alejarnos del Mazatlán quien, todavía nos puede pasar.
Pero no todo fue malo, sumamos 90 minutos más a los menores y solamente fueron… cuatro goles.