El día de ayer, llegaron, a nuestra ciudad de San Juan del Río, las reliquias de san Francisco de Asís y de san Antonio de Padua, mismas que se encuentran en el itinerario que se ha hecho por parte de la Diócesis de Querétaro y de los municipios de Querétaro y de San Juan del Río en este año jubilar del 2025 y que tiene como finalidad la devoción y el culto a algunos santos de la iglesia católica, pero también motivar el turismo religioso en la ciudad y en el municipio, ya que, al estar estas reliquias en los lugares designados, se tiene la visita de un gran número de personas.
En el caso de San Juan del Río, no solo las reliquias mencionadas anteriormente nos han visitado, hemos tenido también las reliquias de san Juan Pablo II, del Padre Pío, de wan Martín de Porres, de santa Teresa de Calcuta y algunas otras que han dado el signo distintivo a este año jubilar. En todos los casos, son reliquias de primer grado, es decir, parte del cuerpo del santo en mención.
Es de hacer mención que, en tiempos pasados, ya hemos tenido la visita de varias reliquias de santos, así, por ejemplo, el año pasado, tuvimos la visita de una reliquia de segundo grado del beato Sebastián de Aparicio, a quien le debemos la construcción del Camino Real. En algún momento, también han estado las reliquias de san Antonio de Padua, del fray Antonio Margil de Jesús y de muchos otros.
Y, en nuestras iglesias, se conservan reliquias de san Guido María Conforti, de san Juan Pablo II, de san Oscar Arnulfo Romero y de muchos otros santos que, incluso, las personas conservan en sus casas. En este sentido, el convento del Beaterio seguramente es quien más posee reliquias en esta ciudad.
Ahora que se acercan las festividades de todos los santos y de los fieles difuntos, recordamos que la Iglesia católica le tiene una especial devoción a las reliquias de quienes han sido declarados santos, por lo que, desde hace mucho tiempo, desde la tarde del día 31 de octubre hasta la noche del día 1 de noviembre, se exhiben los restos de los santos, de ahí, la fiesta popular con calaveras adornadas, ya que nos recuerdan los restos de los santos arreglados con flores y que se ponen para la veneración de los fieles.
Esta es parte de la tradición de estos días y que, sin duda, nos ayuda a comprender el valor de la vida, la situación de la muerte y, en el caso de los católicos, la santidad que debemos de aspirar en nuestra vida y con nuestras acciones.