Días turbulentos en Gallos Blancos. El torneo acaba de cerrar para los plumíferos y ya llegaron los primeros movimientos fuertes: la directiva le dio las gracias a Benjamín Mora. Y más allá de gustos y opiniones, el mensaje es claro: el club quiere meter orden y preparar un proyecto serio desde la base.
Lo que sí destaca es la chamba de Álvaro de la Torre, que está dando la cara en cada paso. Se le ve firme, centrado, formal y con un plan claro. No es el típico directivo que se esconde; habla directo, explica y asume decisiones. Eso, sinceramente, se agradece.
Mora hizo su parte y logró 40 puntos en dos torneos con un plantel limitado, pero esto no va de un nombre, sino del rumbo del club. Gallos quiere construir algo más sólido, con identidad y pensando en el futuro.
Por eso ilusiona que ya se firmaron convenios con escuelas de futbol locales, buscando que el 33% del primer equipo sea formado en casa. Eso sí es empezar a crear raíces y a recuperar el orgullo queretano.
Y mientras eso avanza, empiezan a sonar nombres. El que más destaca es Lucas Abascia, defensa central que también puede jugar por las dos bandas. Polivalente, fuerte y con ese estilo que suele encajar en Gallos.
Además, se espera que el nuevo técnico sea presentado en los próximos días, alguien alineado al proyecto: orden, entrega y un equipo que compita con corazón.
Tiempos movidos, sí… pero se siente trabajo serio.
¡Dale Gallos!