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3 de diciembre 2025

Los Blanchet/Caldo de Cultivo

México, en su historia reciente, ha figurado persistentemente en posiciones vergonzantes dentro de la tabla de percepción de corrupción mundial. La llamada Dictadura Perfecta del priísmo en el Siglo XX estabilizó al país y mantuvo bajo su control a los sectores de la sociedad en el México post revolucionario, y aunque la percepción de corrupción estuvo siempre presente, se dispara a nuevas alturas durante la llamada Docena Trágica (Echeverría / López Portillo) y su inclinación hacia la izquierda. Por primera vez en décadas, la economía se desestabilizó y el concepto de corrupción, junto con otros hasta entonces ausentes en el imaginario colectivo, como la inflación, se normalizaron. La llegada del salinato representó un giro hacia la derecha y la apertura de la economía al exterior, pero la ambición y la corrupción, cómo no, le ganaron al proyecto de llevar al país al Primer Mundo.

Los dos sexenios panistas no estuvieron exentos de corrupción, pero el regreso del PRI, en la figura de Peña Nieto, representó su relanzamiento a nuevos niveles con la Estafa Maestra como simple muestra de lo que es un cuantioso saqueo, abriendo la puerta, finalmente y por el hartazgo del electorado, al peor escenario posible con el encumbramiento del populismo criminal, carente de todo escrúpulo, pero con impresionantes habilidades para el engaño masivo y la división, aplicando puntualmente las técnicas y manuales del autoritarismo dictatorial históricamente probados. Con ello, en el obradorato, todo dique o contención de la corrupción es echado abajo, y lo que presenciamos actualmente es un festín en el que políticos y allegados -empresarios y familiares- se asocian con el crimen y se integran a este para despacharse al país y saquearlo masiva y descaradamente.

Así, la vilificación del ejercicio del poder en México es inocultable a nivel mundial a pesar de los esfuerzos del Gobierno por aislar al país del mundo libre y agrupándose con las dictaduras de la región, -que representan su modelo a seguir-, aunque este aislamiento no lo puedan aplicar de la misma forma con el poderoso vecino del Norte, del que ya atrajo, finalmente, su atención y molestia.

El desprestigio de nuestro país es patéticamente atizado hasta en un certamen mundial de belleza, al que se llevaron y aplicaron las agrestes prácticas de cochupo que aquí reinan, y el gobierno, torpe y tardíamente para sus intereses, remueve al fiscal, aparentemente en castigo por ventilar el estercolero desde hace rato.

En su reporte del año 2024, el Índice de Percepción de Corrupción presenta a México con una penosa calificación reprobatoria de 26 sobre 100, misma que comparte con países como Irak, Uganda y Nigeria. Tras los mega escándalos ventilados este año, el reporte del 2025 se prevé aún más desastroso, para decepción de quienes pudieron pensar que ya habíamos tocado fondo.

Que no quede huella

Todo comenzó hace algunos meses, cuando me cayó el veinte de que no estoy muy lejana de convertirme en adulto mayor. Fue ahí, donde realicé un mapa mental de todo lo que se tiene que resolver y que se requiere para seguir con la vida lo más digno y libre posible. Vaya que son muchas cosas: el testamento (ya resuelto), la pensión, la Afore, INAPAM, apoyo para medicamentos, 65 y más, etc. Decidí continuar con poner en orden mi Afore, deseando cambiarme a la que Marido está afiliado, que al parecer es mejor.

Con un folder de hojas rosas de cuando trabajé como “godín”, estados de cuenta, homoclaves empatadas, nombre, dirección corregida y hasta carta de buena conducta del kínder, nos apersonamos en la institución correspondiente. Al llegar, la atención fue satisfactoria y el ejecutivo nos hizo notar que yo cumplía con todos los requisitos para poder realizar el cambio. Las cosas marchaban bajo plan, ya era un hecho, hasta que llegaron las palabras más tétricas para mí: vamos a tomarle los biométricos, sus huellas dactilares, para concluir el trámite… ¡Noooo, por piedad!

Como dato, antes de continuar con mi relato, la implementación de datos biométricos en México comenzó en 2018, cuando la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) exigió a los bancos capturar la huella dactilar de los usuarios que abren una cuenta o un crédito. Esto se hizo para aumentar la seguridad en las transacciones y prevenir el robo de identidad, ya que México ocupa el octavo lugar a nivel mundial en este tipo de delitos. Los datos biométricos incluyen: huellas digitales, reconocimiento facial, reconocimiento de iris o voz, mismos que se utilizan para verificar la identidad de los usuarios, prevenir fraudes, suplantación de identidad, procedimientos que con la aparición de la AI pueden estar muy en duda, aunque la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares jure y perjure que protegen los datos biométricos.

Muchas personas como yo se sienten incómodas con la recopilación de estos datos, ya que la perciben como una invasión a la privacidad. En mi caso, el tema se complica más: sufro de aderatodactilia, que es la ausencia de huellas dactilares. Sí, aunque usted no lo crea, diría Ripley. Esta condición puede ser genética, por lesiones, por enfermedad, por utilizar muchos productos químicos o como dice Marido: porque soy extraterrestre, ya que en mi persona existen otras cosas raras sin explicación científica.

Volviendo al relato, es por ello que entro en pánico cada vez que me solicitan mis datos biométricos, situación que me ha causado dificultades principalmente cuando acudo al banco a realizar cualquier trámite, porque por más identificación que lleve, la cual demuestra que soy yo, me hacen sentir como delincuente, lo cual me llena de estrés y malestar.

Esta situación se la hicimos saber al agente que nos atendió en la Afore, ya que sabíamos a lo que nos enfrentaríamos. Él, enfilado al buen servicio y con mucha incredulidad, continuó con el proceso. Cuando me acercó el identificador de huellas, mi reacción fue igualita a la de Drácula cuando ve un crucifijo. Con miedo comencé el proceso, primero mano derecha: dedo pulgar, índice, medio, anular y meñique. Al no identificar ningún dedo, pasé a la mano izquierda, mismo procedimiento, mismo resultado. Intentaron ponerme aceite, alcohol, lavarme las manos, cambiaron el identificador y nada. Iba de una mano a otra, los dedos ya me dolían de tanta presión y la desesperación llegó para todos después de una hora con 20 minutos de intentos fallidos. Fue cuando desistimos y decidimos intentarlo otro día. Hoy no tengo nueva Afore, ni remedio para poder superar la toma de biométricos. Conmigo, como dijo Bronco: ¡que no quede huella!

Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.

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