Los Gallos ya están de regreso en Querétaro. Las maletas se guardaron, las vacaciones terminaron y el balón volvió a rodar en el CEGAR, donde renace la ilusión de cada temporada. La directiva lo dice claro: “Esta temporada, vuelve a creer.”
El plantel ya trabaja completo en la ciudad, aunque falta una pieza importante por mostrarse: el técnico está cerrado, firmado y listo, pero por temas administrativos aún no puede presentarse. Aun así, su proyecto ya empezó.
Y ese proyecto trae una verdad que muchos ignoran: no todo el plantel está seguro. Varios jugadores regresaron a entrenar, pero algunos no continuarán. Serán evaluados en estos días para definir quién se queda y quién sale.
Hoy, en el fútbol moderno, la data y el software de rendimiento tienen un papel enorme. Las plataformas analizan estadísticas, esfuerzos, proyección y rendimiento real para determinar altas y bajas. Pero lo clave es que el técnico tendrá la última palabra: puede descartar lo que diga el software si su experiencia, su intuición o su lectura de vestidor apuntan en otra dirección. Ese equilibrio entre números y corazonada marcará el nuevo rumbo.
Casos como el de Edison Gruezo lo reflejan. A pesar de su lesión grave, sus métricas eran tan sólidas que Gallos decidió hacer válida su opción de compra, apostando a lo que puede llegar a ser.
Después de pagar 120 millones de dólares por el club, la idea no es gastar sin control, sino armar un equipo competitivo y equilibrado: jugadores con hambre, con carácter, que quieran ganar y que no disparen la nómina. Y sin cerrar la puerta a la futura llegada de un jugador franquicia estilo MLS, de esos que llenan estadios y generan impacto mediático. El proyecto avanza firme. Y sí: vuelve a creer. ¡Dale Gallos!