Se acerca el 12 de diciembre, la fecha en que los mexicanos festejamos las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac y que se ha convertido en una verdadera celebración de unión entre los mexicanos sin importar si son o no católicos, inclusive, se ha extendido más allá de nuestras fronteras y me atrevo a mencionar que no hay país en el mundo en donde no se celebre a la virgen morena de México.
Las apariciones constituyen, en sí, un elemento en donde la Guadalupana ayuda a un indio que se dedica a las cosas de Dios y a atender a su familia, en especial, a su tío. De ahí, el milagro de la estampación de la imagen en el ayate de Juan Diego y la curación milagrosa de Juan Bernardino.
En nuestra ciudad de San Juan del Río, la devoción a la virgen del Tepeyac ha sido una constante en el desarrollo de esta, desde el momento mismo de la fundación, que coincide con el año de las apariciones, hasta los elementos guadalupanos que podemos encontrar en muchos lugares de nuestra ciudad, como los templos, las pinturas, las esculturas y las tradiciones guadalupanas.
No podemos hablar de San Juan del Río sin hablar de los farolitos que han sido declarados Patrimonio Cultural del municipio o qué decir de las devociones, como son las diputaciones guadalupanas, en donde, en cada templo, se festeja a la virgen por medio de estas instituciones que, en algunos casos, tienen siglos de existencia y que conllevan devoción y tradición juntas.
La presencia de la Virgen en todos los templos tiene su punto principal en el templo más querido por los sanjuanenses, que es el actual Santuario Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe, en el cual se venera la imagen vendida de nuestra señora que, se dice, llegó por medio de unos carreteros, esto según la historia tradicional, lo cierto es que llegó a partir de un encargo del Arzobispo de México haciendo posible que esta imagen fuera tocada con la sagrada original, convirtiéndose en una reliquia para esta ciudad, misma que la coronó el día 19 de enero de 1949 como reina de toda la ciudad de San Juan del Río.
No hay lugar de la ciudad donde no se venere a la Virgen de Guadalupe, no hay espacio en donde no haya una imagen de la Virgen, en cualquier lugar, la encontramos y hacemos algún acto de devoción, esta es la fe del pueblo que se tiene hacia la Virgen de Guadalupe, esta es la fe de una ciudad que la ha proclamado reina y que la festeja en estos días para llegar a su culmen en el mes de enero, esta es la fe de los sanjuanenses que se ha trasmitido de generación en generación y que se vive, que se siente, que es única y que la veremos en plenitud los días 11 y 12 de este mes.
Y, a la Virgen, le pediremos que nos siga cuidando de manera permanente; a ella, nos encomendamos y, con nuestro canto, se complementan nuestras plegarias y, por eso, escucharemos en estos días: “Desde el cielo una hermosa mañana…”.