Lic. Francisco Pájaro Anaya/Soy puro San Juan del Río
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En esta semana comienzan en nuestra nación las tradicionales posadas, y digo que en nuestra nación porque las posadas son originarias de México y es un efecto de la inculturación de tradiciones indígenas con las tradiciones cristianas en la época del virreinato, que trajo como consecuencia que el proceso de evangelización fuera más entendible para los naturales del actual México.
Las posadas son el novenario de preparación a la navidad, muchas de las fiestas católicas tienen un espacio de preparación para su celebración, así por ejemplo la navidad tiene también este espacio que en la época virreinal coincidió con los festejos que los indígenas realizaban a Huitzilopochtli; en este sentido los religiosos que catequizaban a los indígenas mezclaron el relato de la búsqueda de espacio para descansar de María y de José con los días previos a la navidad y así se hizo un efecto donde los naturales aceptaron esta fiesta cristiana.
Fray Diego de Soria, religioso de la Orden de San Agustín, consiguió del Papa Sixto V, las indulgencias para la realización de las nueve misas de aguinaldo en las tardes de los días anteriores de la navidad y posteriormente se le fueron agregando algunas otras características que fueron formando las “posadas”, como por ejemplo el rompimiento de las piñatas, las pastorelas o la entonación de villancicos, todo esto dentro del interior de los conventos del siglo XVI y XVII.
Con el paso del tiempo, las posadas salen de los conventos y pasan a las iglesias del clero secular y a las grandes casonas donde se realizan de manera festiva y como una forma de convivencia anual, hasta llegar en el siglo XX a las calles de nuestras ciudades, convirtiéndose en el elemento necesario de la celebración de la navidad mexicana cada año.
En San Juan del Río, gracias a la iniciativa del padre José Manuel Pérez Esquivel en el año de 1957 se iniciaron las posadas en el centro de la ciudad, organizadas por la Parroquia de San Juan Bautista y por personas que ayudaron durante mucho tiempo como los señores Antonio Morales, Maximiano Morales, Gonzalo Ugalde y algunas otras personas que por mucho tiempo dieron vida a esta tradición que al día de hoy se conserva en la ciudad, pero con el crecimiento de la población las mismas se han extendido a diversos lugares, incluso en el centro ahora con la creación de nuevas parroquias tenemos dos organizaciones diferentes para estas actividades.
Sin embargo, la esencia de las posadas se ha conservado en la ciudad, el convivio familiar y de las amistades, el rezo del rosario y el cuidado de los santos peregrinos por parte de los vecinos de las calles y el adorno navideño que hace que cada calle sea diferente. Las posadas son tiempo de convivencia, de fraternidad y sobre todo de preparación al nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre, así que en estos días escucharemos la clásica pedida de posada que comienza diciendo: “En el nombre del cielo…”
Lic. en Derecho por la UAQ, Ex presidente de CANACO San Juan del Río, actualmente presidente del Patronato del Centro Histórico de San Juan del Río.