En estos días que se conmemoran los 77 años de la coronación de la Virgen de Guadalupe como reina de San Juan del Río, es importante destacar algunas figuras que han difundido el culto guadalupano en esta ciudad y, en este sentido, la figura del padre Esteban García Rebollo no debe de pasar desapercibida ni para el culto de la virgen ni para la ciudad, ya que fue uno de los principales promotores de grandes obras para su tiempo, mismas que consolidaron a San Juan del Río como una ciudad.
El padre Esteban García Rebollo nació en el año de 1843 en la ciudad de Santiago de Querétaro. Ingresó a los colegios nacionales de San Ignacio y de San Francisco Javier para realizar sus estudios preparatorios y de facultad mayor con el padre Castro. El día 24 de junio de 1866 en la ciudad de León, Guanajuato, es consagrado sacerdote por manos del obispo don José de Jesús Diez de Sollano y, el 16 de julio del mismo año, cantó su primera misa en el templo de Nuestra Señora del Carmen en la capital queretana.
Sus virtudes hicieron que se le diera el nombramiento de rector del Seminario Conciliar de la Diócesis. Para el año de 1875, el obispo diocesano lo nombra párroco de San Juan del Río, habiendo estado administrando dicha parroquia hasta el año de 1890. Al comienzo de su ministerio en esta ciudad, se presentó sin contar con amigo alguno y sin casa en donde vivir, situación que se agravó con el vecindario hosco que no le ofreció la atención que correspondía hasta que el señor Jesús García le brindó hospedaje mientras encontraba casa habitación.
En muchas ocasiones, se despojaba del traje clerical y de disfrazaba de humilde artesano para ir a las barriadas a darse cuenta de la situación en la que se encontraba su feligresía y conocer las necesidades que se tenía en ese momento, llegando, incluso, a remediar necesidades corporales de los habitantes de la ciudad y, por eso, cada año, proveía de muchas frazadas de lana, rebozos, mantas y otros géneros que repartía en la época de frío.
Con el deseo de aliviar las necesidades de la población y con el caudal que dejó don Manuel Casabal, el padre García Rebollo realizó la introducción del agua potable a la ciudad mediante un acueducto que llegó a la Plazuela del Sacromonte.
Mejoró, en gran medida, el templo parroquial, hoy Santuario de la Virgen de Guadalupe, en donde construyó el gran altar de cantera, dotó al templo de pavimento de madera, de grandes blandones y candelabros de bronce dorado, de hermosas arañas de cristal y bronce y de hermosas imágenes de varios santos. De igual forma, decoró y reformó la antigua iglesia de tres naves que dedicó al Sagrado Corazón de Jesús y que, ahora, es el templo parroquial de San Juan Bautista.
Fomentó la devoción a la Virgen de Guadalupe, restructurando las diputaciones guadalupanas existentes y creando las que faltaban en los templos de la ciudad. Para el año de 1890, fue nombrado canónigo de la Catedral de Querétaro, por lo que deja la ciudad y se dedica a su ministerio en la capital del estado hasta su muerte el día 12 de noviembre de 1915, siendo sepultado en las criptas de la entonces catedral que, ahora, es el Santuario de la Congregación, a los pies de la Virgen de Guadalupe.