Mañana el Estadio Corregidora cumple 41 años y este aniversario quedará amargamente marcado. No solo por el empate contra Pachuca, sino por todo lo que lo rodea. El del domingo fue un juego largo, cortado, con poca emoción, que se fue hasta 101 minutos y nunca terminó de prender.
Gallos intentó, empujó y tuvo un momento que levantó a la tribuna con un gol que después fue anulado. En un partido tan cerrado, esa jugada pudo cambiar el ánimo del estadio. No pasó y el encuentro se fue diluyendo.
El arbitraje terminó por empeorar las cosas. Fernando Hernández, “el Curro”, tuvo una pésima actuación, con decisiones inconsistentes y protagonismo innecesario. La expulsión de Homenchenko fue clave para condicionar a los plumíferos. Y para finalizar Carlos Moreno, portero de Pachuca, se fue expulsado por un cabezazo sobre Lucas Abascia. El problema es que el partido terminó hablando más de tarjetas y pleitos que de futbol.
Y como si no bastara, aparece el anuncio de un documental llamado “La tragedia del Corregidora”, la plataforma que lo produce presume que irá “más allá de la versión oficial” del partido de Marzo de 2022 contra Atlas;
el enfoque suena más a morbo y a negocio que a reflexión. Después de tantos años, con sanciones, ajustes y protocolos cambiados, querer reabrir el tema así, deja mucho que desear. Ojalá sean responsables porque esa herida no solo lastimó a esta ciudad, lastimó a un futbol mexicano que no ha podido sanar del todo. ¡Dale Gallos!