Lic. Francisco Pájaro Anaya/ Soy puro San Juan del Río
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Hoy es el día del amor y a la amistad, un día que surge teniendo como antecedente la celebración a San Valentín, el sacerdote que según la leyenda bendecía a los matrimonios católicos en la época de la persecución contra los cristianos en la Roma antigua.
San Juan del Río ha sido testigo de miles de historias de amor, de muchas amistades y de muchos testimonios de como al final el amor es el que triunfa. La celebración de una boda en la ciudad, hasta hace poco tiempo, era todo un acontecimiento social, en el cual se realizaba todo un ceremonial desde el momento de la petición de mano, hasta la boda misma.
Por mucho tiempo, la petición de mano se realizaba como un evento privado entre la familia de la novia y del novio, pero con algunas características, como el acompañamiento del párroco de la ciudad, que servía de testigo calificado para la petición del matrimonio e impartía la bendición correspondiente. Posteriormente se realizaba un convivio entre las familias que constituía la primera ocasión para establecer una relación que se consolidaba con la relación de los novios.
Posteriormente, era establecer las fechas del matrimonio, en muchas ocasiones primero el matrimonio civil y días después el matrimonio por la iglesia, como se le llamaba o se le llama todavía. Establecidas ya las fechas el matrimonio civil era algo muy íntimo, solamente las familias de los contrayentes y algunos amigos muy cercanos y casi siempre se hacia en la casa de la novia. Era algo solemne y protocolario de las familias de San Juan del Río.
Caso diferente eran las bodas por la iglesia, que en muchos de los casos reunían toda una serie de protocolos, como el conseguir vestidos, las damas de honor, el sacerdote oficiante, los arreglos y el lugar de la celebración. Muchas de las bodas de la ciudad se realizaban en lo que ahora es el Santuario Diocesano de la Virgen de Guadalupe, en donde casi siempre algún sacerdote conocido de la familia celebraba la boda. Cuando las bodas solo eran posible celebrarlas en las mañanas eran a las 7 o 8 de la mañana la misa o incluso más temprano para que los contrayentes comulgaran y luego era el rito del matrimonio, para concluir con la comida en las grandes casonas sanjuanenses en donde se reunía lo más selecto de la sociedad para festejar a los recién casados.
Así se fueron escribiendo muchas historias de amor, y que ahora por motivos de tiempo, de la sociedad e inclusive económicos las bodas son cada vez mas austeras en algunas situaciones o solamente con el aspecto festivo del banquete nupcial.
Por lo tanto, les deseo a todos los lectores de este importante medio que tengan un excelente día del amor y que la a amistad sincera sea parte de nuestras vidas.