Este año se celebran los primeros quinientos años de la llegada de los religiosos de la Orden de Predicadores, conocidos popularmente como Dominicos, a la Nueva España, es decir a México. Un acontecimiento que marco el proceso de evangelización que se había iniciado por parte de los franciscanos en 1524 y que con la presencia de los hijos de Santo Domingo tuvieron un gran impulso.
La primera misión que se dirigió a la Nueva España partió de Sanlúcar de Barrameda en febrero de 1526, llegando a la Ciudad de México en la víspera de la fiesta del apóstol Santiago. Con su llegada se abrió un periodo de intensa actividad evangelizadora, que culminó en la fundación oficial de la Provincia de Santiago de México en 1532, cuya instalación formal ocurrió el 24 de agosto de 1535. Desde entonces, los frailes predicadores establecieron comunidades en lugares estratégicos como Santo Domingo de México, Tepetlaoxtoc, Chimalhuacán Chalco, Cuernavaca, Oaxaca y Yanhuitlán, impulsando una vasta labor misional especialmente en las regiones mexicana, mixteca y zapoteca.
A nuestra querida ciudad de San Juan del Río, llegaron los dominicos gracias a una Cédula Real del Rey Carlos II, dirigida al Conde de Galve autorizando el hospicio de San Juan del Río, el establecimiento de un colegio para la formación de los misioneros, y el apoyo del Virrey a los misioneros de la Sierra Gorda, misma que fue dada en Madrid el día 18 de junio de 1689, esta cédula se logró gracias a la gestión del Padre Fray Felipe Galindo quien preocupado por la situación de la evangelización pidió este permiso al rey.
Es así como se funda el convento – hospicio consagrado a la Preciosa Sangre de Cristo, que sirvió por algún tiempo para preparar a los misioneros que se trasladaban a la Sierra Gorda a fundar las misiones para atender a los indios del lugar, entre ellas Soriano, Palmas, Zimapán Ahuacatlán y algunas otras, que en muchos de los casos no funcionaron como se esperaba por la negativa de los indígenas en aceptar la nueva fe.
Sin embargo, San Juan del Río le debe mucho a la Orden de Predicadores al haberse establecido este convento en la ciudad y ser grandes maestros en la enseñanza de lo necesario para los procesos de evangelización. Fue tan importante este convento que uno de los Priores de la Provincia de Santiago de México fue el sanjuanense Fray Francisco Parra, un hombre de gran intelectualidad, que fue el último de los responsables de la provincia antes de la aplicación de las leyes de reforma de 1859.
Como herencia tenemos el templo y ex convento de Santo Domingo, con gran belleza arquitectónica y que en la actualidad dicho templo es un gran centro de fe al convertirse en una parroquia a partir del año 2022 y el exconvento es la sede actual del ayuntamiento sanjuanense.