Pianista desde niño, el mexicano ha triunfado con sus melodías en todo el mundo; es un ejemplo de constancia
Carlos Gutiérrez
En la casa de Juan Pablo siempre hubo una regla: desde niños, tanto su hermano como él debían aprender a tocar algún instrumento. Así que Juan Pablo comenzó a tocar el piano desde que tenía tan solo siete años de edad. En un inicio no le gustaba.
Un día, a los 12 años de edad, escuchó el tercer movimiento del primer concierto para piano de Beethoven, que, en palabras del joven, es una pieza “juguetona e ingeniosa”, la cual lo cautivó de inmediato y se dijo a sí mismo: “Debo aprender a tocar ese concierto algún día”. Desde ese entonces, el artista no ha dejado de tocar el piano ni un solo día.
La música (y las artes en general) es una dimensión extra; el piano, las notas y los acordes me han permitido expresar lo que con palabras no me es tan fácil. Los sentimientos y pensamientos fluyen a través de mi música y cuando toco este hermoso instrumento”, comenta.
Precisión y exactitud
Cuando no está sentado frente al piano, Juan Pablo admite disfrutar de ir al cine, y en Londres, donde radica, llega a ver hasta tres películas a la semana. Asimismo, nos platica que, si no fuese pianista, le hubiera encantado escribir o ser relojero.
La precisión y exactitud de las cosas me fascina”.
Su papá siempre ha sido fanático de la música clásica. Por consiguiente, él también es un gran conocedor de este género; sin embargo, Juan Pablo señala que, gracias a su hermano jazzista, disfruta mucho de esa música, así como del blues. Varias personas lo han acompañado.
Mi familia, y no solamente mis papás y mi hermano, sino también mis abuelos, tíos, primos y primas; todos ellos siempre han estado presentes en mi carrera. Su apoyo ha sido fundamental para estar donde estoy”.
Asimismo, agradece profundamente a sus profesores: A la maestra de Querétaro Margarita Mandioni (pianista da la Filarmónica de Querétaro), Ángel Esteva, músico, compositor y director del Museo del Calendario… Allá en Londres, Gordon Ferguson-Thompson, su profesor de piano del Royal College of Music; Terry Lewis, dueño de Jaques Samuels Pianos y quien lo ha ayudado en su carrera (su actual jefe en una tienda de pianos en Inglaterra). Finalmente, a la Fundación Carl Bechstein que lo becó durante su último año de licenciatura y en su actual maestría.
16 años de trayectoria
Los patrocinios han sido uno de los grandes retos que ha afrontado el joven a lo largo de su carrera.
Conseguir quien pudiera apoyarme en mi carrera fue muy complicado aquí en México, y lo mismo ha sucedido con mi actual maestría”.
La música, y en especial la de cámara, la clásica, se escucha y adopta de manera muy distinta en un país como Inglaterra, a como sucede en México, desde el tema de los apoyos hasta el consumo y permeabilidad en la sociedad.
En México, a diferencia de Inglaterra, la gente va a recitales, pero es en lugares muy específicos. En ocasiones, no te pagan por ello, mientras que en el país europeo incluso llegué a dar recitales en iglesias, en campiñas inglesas (a mis 16 años), donde recibía una paga de hasta 40 libras”.
Juan Pablo Hinojosa se presentó el pasado 17 de mayo, en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México y ya prepara nuevas presentaciones en nuestro país.