Efectos multiorgánicos del COVID
Algunas personas que se enfermaron gravemente de COVID, experimentan efectos multiorgánicos o afecciones autoinmunes durante más tiempo, con síntomas que duran semanas o meses después de haber padecido la enfermedad. Los efectos multiorgánicos pueden afectar a muchos, si no a todos, los sistemas del cuerpo, entre ellos las funciones del corazón, los pulmones, los riñones, la piel y el cerebro. Las afecciones autoinmunitarias ocurren cuando su sistema inmunitario ataca las células sanas de su organismo por error, y causa una inflamación dolorosa o daños en los tejidos de las partes del cuerpo afectadas.
Aunque es poco frecuente, algunas personas —mayormente niños— sufren el síndrome inflamatorio multisistémico (MIS) mientras cursan una infección por COVID o inmediatamente después. El MIS es una afección en la que diferentes partes del cuerpo pueden inflamarse y puede causar afecciones posteriores al COVID.
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Efectos por hospitalización a causa del COVID
Las hospitalizaciones y enfermedades graves relacionadas con los pulmones, pueden causar secuelas como debilidad grave y agotamiento durante el periodo de recuperación.
Los efectos de la hospitalización también pueden incluir el síndrome poscuidados intensivos (PICS, por sus siglas en inglés), que hace referencia a los efectos sobre la salud que aparecen cuando una persona se encuentra en una unidad de cuidados intensivos (UCI) y pueden prolongarse incluso después del alta médica. Estos efectos pueden incluir debilidad grave, problemas para razonar y discernir, y trastorno de estrés postraumático (TEPT), el cual implica reacciones a largo plazo a un evento muy estresante.
Probablemente resulte difícil determinar si se deben a los efectos de la hospitalización, a los efectos a largo plazo del virus o a una combinación de ambos. Estas secuelas también podrían complicarse por otros efectos relacionados con la pandemia, incluidos los efectos en la salud mental por el aislamiento, los impactos negativos por la situación económica y la falta de acceso a los servicios de salud para controlar las afecciones subyacentes. Estos factores han afectado tanto a las personas que tuvieron COVID como a las que no se infectaron.