El nombre de El Tri está junto a las bandas más longevas del mundo.
Son 54 años de existencia. Una edad por debajo de los Rolling Stones, Scorpions o Chicago, pero por encima de AC/DC, KISS o Iron Maiden.
Así de trascendente es El Tri, al ser los únicos mexicanos que se han mantenido juntos y tocando año tras año durante tanto tiempo.
Anoche, la explanada del Querétaro Centro de Congresos recibió a miles de personas para presenciar en directo la descarga del rock and roll de Alex Lora y compañía.
No importa si Alex Lora pide que canten el Himno Nacional como sucedió al inicio de su presentación. La solemnidad rocanrolera responde y las miles de voces entonan sus estrofas para calentar las gargantas y apaciguar los aires fríos. Al final, su concierto es parte de los festejos patrios y El Tri ha sido por 54 años parte de nosotros.
«Los mexicanos estamos hechos de una fibra muy especial (…) Y en todo el mundo no hay nada igual», cantó Alex Lora en su primer tema «La raza más chida».
Porque cuando era niño mi jefa me dijo, quiero sentirme orgullosa de mi hijo, quiero que seas arquitecto o doctor o quizás llegues a gobernador. Mi mente dijo que no, mi cuerpo dijo que no, mi sangre dijo que nel y aquí me tienes en el rocanrol.
Las miles de mentes rockeras están de acuerdo con Lora y compañía. A todo pulmón responden las invitaciones del músico y la banda para saltar y gritar.
«Pobre soñador», «Nostalgia de Fin de Siglo», «Chavo de onda», «Todo lo que hago está mal», «Las piedras rodantes», «Triste canción» se han vuelto parte del repertorio colectivo que sonó con intensidad en Querétaro la noche de ayer.
Alex, con Chela, con el Wea, con la banda de músicos, logran siempre una conexión de ida y vuelta. Hay un complemento entre banda y público, que muchas bandas de la actualidad quisieran lograr, pero muy pocos lo hacen.
Porque son 54 años de El Tri con todos nosotros. Una banda que es parte de nuestra cultura musical y nuestro folclore urbano.
Porque sus conciertos se disfrutan y nadie piensa en la edad. Abajo del escenario hay hombres, mujeres y niños de todas las edades que aprovechan estos conciertos gratuitos para desestresarse y desahogarse de las realidades.
Y aunque la música de El Tri no da soluciones si se convierte en un conducto para hermanarse. Para gritar al unísono, para saltar acompañados.
Anoche, los asistentes disfrutaron en grande lo que hace dos años se había suspendido y no importó el caos vial que se generó en la zona antes del concierto. Todos gritaron ¡Viva México! Todos también gritaron «Y que viva el rocanrol».