El café es algo imprescindible a diario para muchas personas. Consumirlo antes o durante la jornada laboral es un hábito frecuente entre la gente. No obstante, beberlo al despertar, cuando los niveles de cortisol están al máximo, representa un riesgo para la salud.
El motivo por el que tomar café poco después de haber despertado no es recomendable para el organismo; tiene que ver con los niveles de cortisol. A la media hora de abrir los ojos, esta hormona que nos mantiene despiertos y en alerta, está en su pico máximo.
En consecuencia, elevar dichos niveles de cortisol tomando café, solo prolongará el efecto de la hormona. Al mismo tiempo, los niveles crónicamente elevados de cortisol, también conocido como hipercortisolismo; está asociado con el síndrome metabólico (combinación de hipertensión, diabetes y obesidad); reducción de la densidad ósea (osteoporosis); depresión y disfunciones del sistema inmunitario.
De igual forma, el cortisol elevado provoca que los niveles de glucosa también aumenten y con ellos, los de insulina. La insulina alta es suficiente para detener la quema de grasa como “combustible” para el cuerpo. Por lo tanto, crecerá la grasa abdominal y antojos de azúcar.
Lo más aconsejable es retrasar el consumo de la bebida un par de horas. Una vez los niveles de cortisol han disminuido. De este modo, no solo será más útil, también se volverá un hábito más saludable.
De igual forma, al tomar la primera taza, los niveles de cortisol aumentan de nuevo. Por lo cual, es necesario esperar un tiempo para tomar café otra vez.