Y retiemble en sus centros la tierra: los goles Quiñones y Jiménez quedaron registrados por sismógrafos
Miles de aficionados celebraron al unísono los goles del Tri, generando vibraciones detectadas por sismógrafos. Foto: Cuartoscuro
Los goles del Tri ante Ecuador no solo hicieron estallar los estadios: también generaron vibraciones detectadas por sismógrafos en Ciudad de México y Guadalajara
La euforia por la clasificación de la Selección Mexicana a los octavos de final del Mundial 2026 fue tan intensa que trascendió las gradas. Los dos goles con los que México venció 2-0 a Ecuador quedaron registrados por estaciones sismológicas que detectaron las vibraciones provocadas por miles de aficionados celebrando al mismo tiempo.
Lo que en redes sociales ya es conocido como el «gol sísmico» tiene una explicación científica. No se trató de un temblor, sino de ondas superficiales generadas por el movimiento sincronizado de la multitud, un fenómeno que puede ser detectado por equipos de alta sensibilidad instalados en distintos puntos del país.
El primer registro ocurrió al minuto 22 del encuentro, cuando Julián Quiñones abrió el marcador en el Estadio Ciudad de México. De acuerdo con el investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM y exdirector del Servicio Sismológico Nacional, Carlos Valdés, un sismómetro ubicado a unos 100 metros del inmueble captó claramente la señal generada por el festejo.
La vibración también fue identificada por otras estaciones localizadas en la alcaldía Miguel Hidalgo, entre ellas una instalada dentro del Panteón Civil de Dolores y otra en la colonia Lomas de Sotelo, confirmando el alcance del movimiento provocado por la celebración colectiva.
La historia se repitió apenas nueve minutos después. El potente disparo de Raúl Jiménez, que significó el 2-0 definitivo al minuto 31, también dejó huella en los instrumentos de monitoreo.
En esta ocasión, una estación instalada en el centro de Guadalajara registró las ondas generadas por los aficionados que seguían el partido desde pantallas gigantes y espacios públicos, donde cientos de personas celebraron al unísono.
Especialistas explican que estos registros no forman parte del catálogo oficial del Servicio Sismológico Nacional porque no corresponden a movimientos tectónicos. Se trata de señales artificiales producidas por un impacto colectivo sobre el suelo, similares a las que se detectan durante conciertos masivos, eventos deportivos o incluso por el tránsito vehicular.
Los modernos sismógrafos pueden identificar movimientos extremadamente pequeños, por lo que una multitud saltando al mismo tiempo es suficiente para generar una señal claramente visible en sus registros.
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Una noche histórica para el Tricolor
Además del inusual fenómeno científico, la victoria tuvo un enorme peso deportivo. México dominó gran parte del encuentro frente a Ecuador y, con las anotaciones de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, aseguró su pase a los octavos de final del Mundial 2026.
La noche terminó con una doble celebración: la clasificación del Tricolor y la confirmación de que el entusiasmo de la afición mexicana fue tan poderoso que literalmente hizo vibrar la tierra.