Uno de los destinos más atractivos del Estado de México (Edomex), sin duda es el municipio de Aculco. El clima templado, en gran parte del año, así como sus paisajes rodeados de montañas, peñas y cascadas, lo convierten en un gran plan para el fin de semana.
Para que te animes a descubrir la región, te compartiremos cinco lugares imperdibles para que te lances a explorar en compañía de familia y amigos.
Cascada de la Concepción
En verano, el caudal provoca que una caída de más de 25 metros de altura. / Especial
Sobre la carretera Aculco-Amealco, a 10 kilómetros de la cabecera municipal, hay una cascada que se nutre de las aguas de la presa de Ñado y corre sobre una calzada de columnas basálticas.
Durante el verano, el caudal provoca que la caída alcance más de 25 metros de altura. Además, las paredes de basalto lo convierten en un lugar perfecto para practicar rappel y el campismo.
Cascada de Tixhiñú
Disfruta de sus alrededores y quédate a acampar. / Especial
En la carretera panamericana existe una desviación que llega a la comunidad de San Joaquín. Ahí, existe una cascada llamada Tixhiñú.
Con una caída de 15 metros aproximadamente, puedes pasar el día disfrutando de los alrededores e incluso acampar.
La Ceja y la Calzada
La Ceja es un paraje propio para el contacto con la campiña y la observación de aves silvestres que abundan en el ecosistema. Por siglos fue el lugar designado para organizar días de campo y lunadas.
Para llegar al sitio, debes recorrer una calzada de árboles centenarios que te regalarán un invaluable paseo por la naturaleza.
La Peña de Ñado
Recorre el lugar en bicicleta, cuatrimoto, motocicleta o caminando. / Especial
En otomí significa “Cabeza de Piedra” y puedes llegar a caballo, en bicicleta de montaña, en motocicletas para campo, en cuatrimotos, en vehículos 4X4. O bien, caminar. Son aproximadamente 5 kilómetros de brecha, que puedes disfrutar en cualquier medio de transporte; bosque húmedo y una altura de 2 mil 900 metros sobre el nivel del mar (msnm).
Parroquia y exconvento de San Jerónimo
El lugar data del año 1540. / Especial
Un lugar que data del año 1540, su fachada deriva del estilo tetiqui del siglo XVI, que siguiendo un modelo europeo, fue interpretado por el gusto indígena de sus constructores.
En el patio central del convento puede apreciarse un reloj de sol que data del siglo XVIII y en la sacristía de la parroquia óleos de gran valor destacando un lienzo de grandes dimensiones que representa la última cena del connotado pintor Miguel Cabrera.
En el atrio de la iglesia, ubicado en la poza suroeste, está un reloj público de dos caras, construido en el año de 1904 sobre una torre de tres cuerpos escalonados de cantera.
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