El Nevado de Toluca permanece cerrado hasta nuevo aviso debido a condiciones meteorológicas extremas que representan un alto riesgo para la población, informó el Gobierno del Estado de México, a través de la Coordinación General de Protección Civil y Gestión Integral del Riesgo.
La medida tiene carácter preventivo y busca evitar accidentes, extravíos y afectaciones a la salud de quienes intenten ingresar al área natural protegida, ya que el clima adverso dificulta la movilidad y reduce significativamente la seguridad en la zona.
Clima extremo eleva el peligro en la montaña
De acuerdo con las autoridades estatales, en el volcán se registran condiciones severas que hacen insegura tanto la entrada como la permanencia de visitantes.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la neblina densa, que reduce drásticamente la visibilidad, así como temperaturas muy bajas y fuertes rachas de viento.
A esto se suma el congelamiento de caminos de terracería y senderos, lo que incrementa la posibilidad de caídas, accidentes vehiculares y desorientación.
Además, el ambiente frío eleva la probabilidad de hipotermia, incluso en recorridos cortos.
Autoridades piden respetar el cierre preventivo del volcán. Foto: Especial
Llamado a no exponerse durante la temporada invernal
Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía a respetar las restricciones y abstenerse de intentar ingresar al Nevado mientras continúe el cierre.
Subrayaron que estas acciones buscan salvaguardar la vida y prevenir emergencias que pongan en riesgo tanto a visitantes como a cuerpos de rescate.
El Gobierno del Edomex señaló que el acceso se reabrirá únicamente cuando las condiciones climatológicas lo permitan, por lo que exhortó a la población a mantenerse informada a través de canales oficiales y a evitar prácticas de riesgo durante la temporada invernal.
Prevención como prioridad
Bajo el principio de que informar es prevenir, Protección Civil insistió en que el respeto a las indicaciones oficiales es clave para evitar tragedias en zonas montañosas, donde el clima puede cambiar de manera repentina y volverse peligroso en cuestión de minutos.