El Tren Interurbano “El Insurgente” opera en el Estado de México con un esquema de seguridad que combina tecnología, vigilancia presencial e infraestructura iluminada en sus siete estaciones.
Cada punto cuenta con circuito cerrado de cámaras conectadas a monitoreo en tiempo real, además de personal de seguridad desplegado en andenes, accesos y zonas de conexión.
A ello se suman Senderos Seguros: caminos iluminados y señalizados que buscan reducir riesgos en los trayectos peatonales hacia las estaciones.
Usuarios consultados coinciden en que la percepción de seguridad es uno de los principales diferenciales frente a otros medios de transporte.
Karla Córdoba, usuaria frecuente, asegura que el acompañamiento del personal es visible. “Como mujer me siento tranquila; siempre hay alguien pendiente”, comenta.
Las siete estaciones cuentan con cámaras conectadas a monitoreo en tiempo real. Foto: Especial
Seguridad que también depende del usuario
Para familias como la de Lorena López, el tren se ha convertido en una alternativa confiable. “Es la tercera vez que lo usamos y nos sentimos seguros”, señala mientras su hijo disfruta el paisaje que ofrece el recorrido.
Otros pasajeros subrayan que la experiencia no solo depende de la infraestructura. Mercedes Godínez considera que el cuidado de las instalaciones y el respeto entre usuarios son parte esencial del entorno seguro. “La seguridad también empieza por nosotros”, afirma.
En materia operativa, el sistema fue sometido a pruebas de carga estática durante tres horas con trenes a máxima capacidad y recorridos dinámicos de hasta 60 kilómetros.
El control de tráfico ferroviario utiliza el sistema europeo ERTMS, que permite regular distancias entre trenes y optimizar la circulación. Además, incorpora tecnología avanzada de frenado y monitoreo continuo.
Alexis Magaña, otro usuario, destaca la estabilidad y velocidad del servicio. “Se siente seguro, bien mantenido y más ordenado que otras opciones”, apunta.
El Tren “El Insurgente” forma parte del corredor interurbano que conecta Zinacantepec con la Ciudad de México. Su modelo apuesta por integrar movilidad eficiente con estándares de seguridad visibles tanto en operación como en entorno urbano.