Tras años de desgaste y tránsito constante, dos de las arterias más importantes del oriente mexiquense vuelven a operar en mejores condiciones. El Gobierno del Estado de México concluyó la rehabilitación de Periférico Oriente y Avenida Central, corredores estratégicos que conectan a Ecatepec y Nezahualcóyotl con la capital del país y que diariamente sostienen una de las cargas vehiculares más altas de la zona metropolitana.
Las obras, ejecutadas por la Junta de Caminos, abarcaron 4.72 kilómetros en Periférico Oriente —en sus cuerpos norte y sur— y 22.58 kilómetros en Avenida Central, incluyendo carriles centrales y laterales. La intervención no se limitó a un reencarpetado superficial: se realizaron trabajos de rehabilitación profunda para corregir deformaciones, nivelar tramos dañados y renovar por completo la carpeta asfáltica.
A ello se sumó la instalación de nueva señalización horizontal y vertical, la construcción de guarniciones en puntos específicos y la mejora del sistema de iluminación, con el objetivo de reforzar la seguridad vial y reducir tiempos de traslado en una zona donde la movilidad suele ser compleja.
De acuerdo con estimaciones oficiales, la intervención impacta de manera directa a alrededor de 180 mil automovilistas diarios, además de generar beneficios indirectos para más de 2.6 millones de habitantes del oriente del Estado de México.
La obra forma parte de la estrategia estatal “2026, Año de las Obras en EdoMéx”, orientada a modernizar la infraestructura urbana y carretera en puntos de alta demanda.
Para los usuarios, la diferencia ya es perceptible. “Está bien para la ciudadanía, para los que manejamos, para que ya podamos pasar bien porque hay muchos baches”, comentó Fabiola, automovilista que transita de forma habitual por Avenida Central, una de las vialidades intervenidas.
El proyecto también busca impactar en la imagen urbana de la zona, al integrar mejoras en iluminación y ordenamiento vial, elementos que inciden en la percepción de seguridad y en la funcionalidad del espacio público.
Con estas acciones, el gobierno estatal apuesta por reducir la presión vial en uno de los corredores más transitados del Valle de México, donde el deterioro de la infraestructura había convertido los traslados en recorridos más lentos y riesgosos.