En un entorno donde la atención a grupos vulnerables suele quedar relegada, el gobierno del Estado de México puso el foco en una población poco visible: las personas adultas mayores privadas de la libertad.
A través del DIF Estado de México, la administración de Delfina Gómez Álvarez entregó apoyos funcionales a 247 internos en distintos centros penitenciarios de la entidad.
La entrega se realizó en nueve Centros Penitenciarios y de Reinserción Social ubicados en Nezahualcóyotl, El Oro, Tlalnepantla, Sultepec, Chalco, Almoloya de Juárez, Cuautitlán, Otumba y otros municipios clave del sistema penitenciario mexiquense.
Los beneficiarios recibieron sillas de ruedas, bastones, pañales y cobertores, insumos básicos que impactan directamente en su movilidad y condiciones de vida diaria.
Más que asistencia: condiciones mínimas de dignidad
Los apoyos forman parte del programa de Ayudas Técnicas para Adultos Mayores, enfocado en garantizar condiciones mínimas de bienestar dentro de los centros de reclusión.
En muchos casos, la falta de movilidad o atención especializada agrava la situación de quienes enfrentan la vejez en prisión. Este tipo de acciones busca reducir esas brechas.
Se entregaron sillas de ruedas, bastones y paquetes básicos. Foto: Especial
Coordinación institucional
La entrega fue posible mediante la coordinación entre el DIFEM y la Secretaría de Seguridad del Estado de México, lo que permitió llegar a distintos centros penitenciarios de forma simultánea.
Además de mejorar la vida cotidiana de los beneficiarios, el programa apunta a fortalecer la atención integral en el sistema de reinserción social.
Las personas adultas mayores en prisión representan uno de los sectores menos atendidos dentro del sistema penitenciario. Su condición combina vulnerabilidad física, limitaciones de salud y, en muchos casos, abandono.
La entrega de apoyos no resuelve el fondo del problema, pero abre una discusión necesaria: cómo garantizar derechos básicos en contextos de reclusión.