En el Estado de México, estudiar una carrera universitaria sigue siendo un reto para miles de jóvenes.
Factores como la falta de recursos, la necesidad de incorporarse al trabajo, la distancia a centros educativos o la falta de información frenan el acceso a la educación superior.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, una proporción significativa de jóvenes entre 18 y 24 años no está inscrita en la universidad, siendo la falta de dinero la principal causa.
La situación se agrava en zonas urbanas periféricas y comunidades rurales del Edomex, donde la oferta educativa es limitada o poco difundida.
A esto se suma la desinformación: muchos aspirantes desconocen que existen universidades públicas con cuotas accesibles, becas y modalidades flexibles.
Según la Secretaría de Educación Pública, el abandono escolar en nivel medio superior impacta directamente en el acceso a la universidad, generando una cadena de exclusión educativa.
Las señales de alerta son claras: jóvenes que dejan de estudiar tras la preparatoria, falta de trámites de admisión, desconocimiento de convocatorias y priorización del ingreso económico inmediato sobre la formación profesional.
Sin embargo, el Edomex cuenta con una red de instituciones públicas que representan una oportunidad real para continuar estudios sin comprometer el bolsillo.