La Zona Arqueológica de Teotihuacánvolvió a abrir sus puertas tras el tiroteo registrado en la Pirámide de la Luna, pero lo hizo bajo un escenario completamente distinto: filtros reforzados, vigilancia permanente y presencia de al menos 150 elementos de seguridad de los tres niveles de gobierno.
Desde temprana hora, la afluencia fue reducida. Apenas unas decenas de visitantes aguardaban ingreso mientras las revisiones provocaban retrasos de hasta hora y media.
Visitantes enfrentaron largas filas por nuevos filtros de revisión. Foto: Cuartoscuro
Seguridad dentro y fuera del sitio
El operativo se dividió en dos frentes. En la parte exterior, carreteras y accesos regionales quedaron bajo vigilancia de la Guardia Nacional, en coordinación con policías estatales y municipales.
Participan corporaciones de Acolman, Otumba, Axapusco, San Martín de las Pirámides, Temascalapa y el municipio de Teotihuacán.
Dentro del complejo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia coordina recorridos, vigilancia en monumentos y control de accesos.
Aunque la reapertura marca un paso importante tras los hechos violentos, no todo volvió a la normalidad.
La Pirámide de la Luna permanece cerrada al público mientras continúan las investigaciones y medidas preventivas. En contraste, la Pirámide del Sol, museos y otras áreas operan con regularidad.
Visitantes ya recorren espacios como la Calzada de los Muertos, aunque con menor flujo al habitual.
La Guardia Nacional participa en vigilancia dentro y fuera del sitio. Foto: Cuartoscuro
Comerciantes resentidos por baja afluencia
El impacto también alcanzó a vendedores y prestadores de servicios de la zona. Comerciantes reportaron ventas bajas debido al cierre parcial y la caída en el número de turistas.
Además, el operativo incluyó retiro y reordenamiento de ambulantes en las puertas 1, 2, 3, 4 y 5 para evitar aglomeraciones y facilitar revisiones.
Autoridades estatales confirmaron que el despliegue continuará de manera indefinida para recuperar la confianza de visitantes nacionales y extranjeros.
El reto inmediato será equilibrar seguridad con experiencia turística en uno de los patrimonios históricos más importantes de México.