El Estado de México puso a prueba su capacidad de respuesta ante emergencias con una movilización masiva. Más de 1 millón 458 mil personas participaron en el Primer Simulacro Nacional 2026, un ejercicio que no solo midió protocolos, sino también el nivel de cultura preventiva en la entidad.
Encabezado por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez desde el Palacio de Gobierno, el operativo superó en más de 100 mil participantes la cifra registrada en 2025, consolidando una tendencia al alza en la participación ciudadana.
El simulacro se desarrolló bajo una hipótesis de alto impacto: un sismo de magnitud 8.2 con epicentro en las costas de Guerrero.
Este escenario permitió activar protocolos en miles de inmuebles, evaluar tiempos de evacuación y revisar la coordinación entre autoridades y población. En total, se registraron 19 mil 819 edificios, entre oficinas, escuelas, hospitales y espacios públicos.
La operación estratégica se concentró en el C5 de Ecatepec, donde se instaló la Sala de Crisis. Desde ahí, el Comité Estatal de Emergencias coordinó acciones, monitoreo y toma de decisiones en tiempo real.
Este órgano es clave en situaciones reales, ya que articula la respuesta institucional ante desastres naturales, integrando a distintas dependencias en un solo frente operativo.
Más allá de los protocolos, el simulacro evidenció el papel de la ciudadanía. La respuesta organizada en hogares, centros de trabajo y escuelas fue determinante para el desarrollo del ejercicio.
El incremento en la participación refleja una mayor conciencia sobre los riesgos sísmicos y la importancia de actuar con rapidez y orden ante una emergencia.
Autoridades estatales subrayaron que estos ejercicios no son simbólicos. Cada simulacro permite detectar fallas, ajustar procedimientos y fortalecer la capacidad de reacción.
En una entidad con alta densidad poblacional como el Estado de México, la preparación continua es un componente esencial para reducir riesgos y proteger vidas.