Viajar en avión comienza a costar más. La escalada del conflicto en Medio Oriente encendió una nueva alarma global: el precio de la turbosina, combustible esencial para la aviación, registra aumentos de hasta 84% en mercados internacionales y ya golpea a aerolíneas de Europa, Asia, América Latina y México.
El efecto ya se refleja en tarifas más altas, recortes de rutas y una creciente presión financiera para compañías aéreas. Frente al escenario, el Gobierno de México abrió una mesa de trabajo para contener el impacto y evitar que el incremento llegue por completo al bolsillo de los pasajeros.
El alza está ligada a la tensión geopolítica en una de las regiones más importantes para la producción de petróleo. Las operaciones militares y la incertidumbre en rutas estratégicas como el estrecho de Estrecho de Ormuz alteraron el flujo energético mundial.
Cuando sube el petróleo, también aumentan sus derivados, incluida la turbosina. Para las aerolíneas, el golpe es directo: el combustible representa cerca del 30% de sus costos operativos.
Ante el encarecimiento, varias compañías comenzaron a mover piezas. Algunas aumentaron precios entre 15% y 20%, mientras otras recortaron frecuencias o cancelaron vuelos.
United Airlines ajustó tarifas y redujo parte de su capacidad proyectada hacia 2026. En Europa, firmas como Ryanair, Transavia y Volotea también han recortado operaciones.
Las más vulnerables son las aerolíneas de bajo costo, ya que operan con márgenes reducidos y tienen menos espacio para absorber incrementos bruscos.
En México, la Secretaría de Turismo confirmó que los costos operativos para aerolíneas subieron cerca de 30% por el aumento de la turbosina.
La titular de Secretaría de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, informó que ya existe una mesa permanente con Canaero, Pemex, SAT y ASA.
Entre las medidas analizadas destacan:
Reducción de costos de almacenamiento de combustible
Incentivos en pistas y operaciones aeroportuarias
Esquemas de pago diferido
Coordinación fiscal y logística con autoridades
La funcionaria aclaró que no se contempla una baja radical en la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), debido a compromisos de inversión vigentes.
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EL DATO
Aunque la demanda de vuelos sigue fuerte, el panorama es incierto. Si la crisis se prolonga, expertos advierten nuevas alzas, menos rutas disponibles y presión en temporadas altas como verano e invierno.
En términos simples: viajar seguirá siendo posible, pero probablemente más caro y con menos opciones.