También llaman la atención sobre los signos de desorientación y debilidad que han detectado en elefantes vivos.
Existen otros elementos que apuntan a algo más que la caza furtiva.
Solo los elefantes son los que están muriendo y nada más», afirmó McCann. «Si los cazadores furtivos usaran cianuro, esperarías ver otras muertes».
McCann también descartó tentativamente el envenenamiento natural por ántrax, que mató al menos a 100 elefantes en Botsuana el año pasado.
«Potencial crisis de salud pública»
Pero los especialistas no han podido descartar ni envenenamiento ni enfermedad.
La forma en que los animales parecen estar muriendo -muchos cayendo sobre sus propias cabezas- y los avistamientos de otros elefantes caminando en círculos apuntan a algo que potencialmente ataca sus sistemas neurológicos.
De cualquier manera, sin conocer la causa, es imposible descartar la posibilidad de que una enfermedad cruce a la población humana, especialmente si la fuente está en el agua o en el suelo. McCann apunta a la pandemia de COVID-19, que se cree que comenzó en animales.
Sí, es un desastre medioambiental, pero también tiene el potencial de ser una crisis de salud pública«, dijo.
Cyril Taolo, director interino del Departamento de Vida Silvestre y Parques Nacionales de Botsuana, le dijo al diario The Guardian que habían confirmado que al menos 280 elefantes habían muerto y que estaban en proceso de confirmar el resto.
Sin embargo, no sabía lo que estaba causando la muerte de los animales.
Enviamos muestras para pruebas y esperamos los resultados en las próximas dos semanas», dijo.
Con información de BBC News/FOR