El inicio de la campaña de Chrystia Freeland como candidata a primera ministra de Canadá estuvo lejos de ser un evento tranquilo
El domingo, durante su discurso inaugural en Toronto, un grupo de manifestantes propalestinos interrumpió repetidamente su intervención, alargando el evento por más de dos horas.
Afuera, otros manifestantes golpeaban las puertas y gritaban consignas como «¡Palestina libre!».
“No tengo miedo y no voy a retroceder”, afirmó Freeland ante las interrupciones. “Puedes tener un punto de vista diferente, pero no puedes detener nuestra democracia”.
El contexto político no es menos complejo. El exbanquero central Mark Carney, considerado su principal rival, recibió un apoyo clave de la ministra de Relaciones Exteriores, Mélanie Joly, quien destacó su experiencia económica para enfrentar retos como las amenazas arancelarias del presidente electo de EE.UU., Donald Trump.
Chrystia Freeland, quien renunció como ministra de Finanzas en diciembre pasado, criticó algunas políticas económicas de Justin Trudeau, lo que precipitó su dimisión. Trudeau, cada vez más impopular, anunció su propia renuncia semanas después.
“La próxima líder del Partido Liberal enfrentará enormes desafíos: elecciones anticipadas, un posible voto de censura en marzo y la amenaza económica de Trump, quien ha calificado a Canadá como el estado 51 de Estados Unidos”, comentó el analista político Robert Dufour.
En su discurso, Freeland envió un mensaje directo a Trump: “Si nos golpea, lo golpearemos. Canadá no tolerará aranceles injustificados”.
Mientras tanto, Carney, quien ayudó a Canadá a sortear la crisis de 2008 y lideró el Banco de Inglaterra durante el Brexit, se perfila como una figura sólida en la contienda. Su respaldo en Quebec, impulsado por Joly, podría ser decisivo.
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Los liberales elegirán a su nuevo líder el 9 de marzo. Sin embargo, la agitación política, el creciente costo de vida y las tensiones comerciales complican el panorama para quien asuma el liderazgo.
Freeland, pese a las críticas por los déficits acumulados durante su gestión, promete priorizar la estabilidad económica de Canadá. “Nuestro país necesita un liderazgo fuerte y decidido”, concluyó.