El mediodía del 17 de abril se tiñó de pánico en la Universidad Estatal de Florida (FSU), cuando una alerta de tirador activo encendió las alarmas en el campus principal, dejando un saldo de al menos seis personas heridas y un sospechoso bajo custodia.
El incidente ocurrió cerca del centro estudiantil, donde cientos de jóvenes se encontraban reunidos.
Las sirenas de ambulancias y patrullas rompieron el silencio del campus mientras la comunidad universitaria se resguardaba en oficinas, aulas y pasillos cerrados.
Una fuente cercana al caso reveló que el detenido ya está siendo investigado por autoridades locales y federales.
El presidente Donald Trump calificó el hecho como «horrible», mientras que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, expresó su apoyo a la comunidad universitaria. “Nuestras oraciones están con FSU”, publicó en X.
El FBI y la Secretaría de Justicia estatal ya investigan el incidente, en colaboración con cuerpos locales.
La universidad suspendió todas las actividades académicas y deportivas hasta nuevo aviso.
Rememoran ataque
Este ataque reaviva los recuerdos del tiroteo de 2014 en la misma institución, donde tres personas resultaron heridas antes de que el atacante fuera abatido.
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Mientras se esperan más detalles sobre el agresor y el móvil, FSU enfrenta otra jornada marcada por la violencia armada, dejando a miles de estudiantes en shock y al país entero reflexionando sobre su seguridad.