La Casa Blanca alista un nuevo giro radical en su política migratoria. De acuerdo con un memorando interno citado por The Washington Post, la administración del presidente Donald Trump estudia ampliar el veto migratorio a 36 países más —entre ellos aliados clave como Egipto, Yibuti y Siria— si no cumplen estrictas condiciones en un plazo de 60 días.
El documento, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio, fue enviado a embajadas estadounidenses con una advertencia tajante: quienes no garanticen controles migratorios confiables enfrentarán medidas que van desde restricciones de visado hasta prohibiciones de viaje y sanciones diplomáticas.
Según el memorando, los gobiernos tienen 60 días para:
Emitir documentos de identidad confiables.
Cooperar en la deportación de sus ciudadanos desde EE.UU.
Controlar el abuso de visas y permanencias ilegales.
Impedir que sus nacionales participen en terrorismo, antisemitismo o actividades antiestadounidenses.
Este movimiento podría tener efectos económicos y geopolíticos considerables, especialmente en países que dependen de remesas, acuerdos bilaterales o cooperación militar con Estados Unidos.
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