La política peruana volvió a sacudirse en cuestión de horas. Tras la censura de José Jerí, el Congreso eligió a José María Balcázar como nuevo presidente del Parlamento y, por sucesión constitucional, jefe de Estado interino.
Su principal rival fue María del Carmen Alva, en una votación que dejó ver la fractura interna del Legislativo.
En el hemiciclo de Lima votaron 113 congresistas. El resultado fue directo: 64 votos para Balcázar y 46 para Alva, además de tres votos viciados. No hubo abstenciones. El Congreso resolvió así, en tiempo récord, quién conducirá el gobierno de transición.
Balcázar, de 81 años, representa a Lambayeque. Fue elegido congresista en 2021 por Perú Libre y actualmente integra la bancada Perú Bicentenario. Aunque es su primera experiencia en un cargo de elección popular, no es un recién llegado al ámbito jurídico.
Abogado de formación, con estudios de posgrado y más de cuatro décadas como docente en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, también trabajó en el Poder Judicial entre 1982 y 2021. Según registros oficiales, no tiene sanciones administrativas ni sentencias civiles o penales.
En su primer mensaje como mandatario, Balcázar ofreció garantías sobre el proceso electoral y la continuidad institucional.
Aseguró que habrá elecciones “transparentes y pacíficas”, y que no promoverá cambios abruptos en la política económica.
Anunció que dialogará con el Ministerio de Economía y con el Banco Central de Reserva para sostener la estabilidad financiera durante la transición. También adelantó que evaluará a los ministros actuales y no descartó ratificaciones.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la seguridad. El presidente interino planteó la necesidad de reformar el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) con participación del Ministerio Público, el Poder Judicial y universidades.
Advirtió que el crimen organizado ha evolucionado y mencionó al grupo transnacional Tren de Aragua como ejemplo de una amenaza que requiere coordinación internacional.
La llegada de José María Balcázar al Ejecutivo no está exenta de cuestionamientos. Persisten dudas sobre la profundidad de su agenda económica, sus posturas previas en temas sociales y la posibilidad de decisiones sensibles como eventuales indultos.
También genera debate su cercanía con figuras políticas controvertidas. El escenario inmediato será mantener gobernabilidad en un Congreso fragmentado y responder a una ciudadanía que observa con escepticismo los constantes cambios en el poder.
Perú entra así en una nueva etapa de transición, con un presidente interino que promete diálogo y estabilidad, pero que enfrenta el desafío de construir consensos en un clima político marcado por la polarización.