Daniel Ortega anuncia el fin de las elecciones en Nicaragua para evitar que gane la oposición
Daniel Ortega afirmó que Nicaragua no volverá a celebrar elecciones para disputar el poder. Desde 2018, el gobierno nicaragüense enfrenta cuestionamientos por violaciones a los derechos humanos y represión política. Foto: Especial
Daniel Ortega asegura que Nicaragua no volverá a celebrar elecciones en Nicaragua, profundizando las críticas por el avance de un régimen autoritario
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, lanzó una de las declaraciones más contundentes desde que regresó al poder en 2007: aseguró que en el país no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición disputar el gobierno.
Sus palabras encendieron nuevas alertas entre organismos internacionales y defensores de los derechos humanos, quienes advierten un mayor cierre de los espacios democráticos.
Durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, en Managua, el mandatario afirmó que su administración impedirá cualquier proceso electoral que, a su juicio, facilite el regreso al poder de sectores opositores.
“Aquí no volverán a haber elecciones”, declaró Ortega ante miles de simpatizantes, al tiempo que acusó a los grupos opositores de actuar con apoyo extranjero y anunció que impulsará nuevas leyes para impedir que vuelvan a competir políticamente.
Reforma constitucional consolidó el poder presidencial
Las declaraciones ocurren meses después de que entrara en vigor una profunda reforma constitucional, aprobada por una Asamblea Nacional dominada por el oficialismo, que transformó la estructura del Estado nicaragüense.
Las modificaciones ampliaron el periodo presidencial de cinco a seis años, crearon la figura de la copresidenta, cargo que ocupa Rosario Murillo, esposa de Ortega, y otorgaron al Poder Ejecutivo facultades para coordinar a los demás órganos del Estado, eliminando en la práctica el equilibrio entre poderes.
Diversos organismos internacionales, entre ellos la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo y el gobierno de Estados Unidos, han cuestionado estas reformas al considerar que concentran el poder en una sola familia y debilitan la democracia.
Antes de la reforma, Nicaragua tenía previsto celebrar elecciones generales en noviembre de 2026. Sin embargo, la ampliación del mandato presidencial trasladó esos comicios a 2027.
Con las recientes declaraciones de Ortega, analistas consideran que el proceso electoral podría quedar cancelado de facto, lo que representaría un nuevo paso hacia un modelo de partido único.
El mandatario, de 80 años, gobierna Nicaragua desde 2007 y comparte el poder con Rosario Murillo desde 2017. En 2025 ambos fueron reconocidos oficialmente como copresidentes.
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Oposición y organismos alertan por mayor represión
La oposición en el exilio y organizaciones de derechos humanos advirtieron que el anuncio confirma la desaparición de la competencia política en Nicaragua.
Especialistas señalaron que el régimen busca eliminar cualquier posibilidad de alternancia, mientras continúan las denuncias por encarcelamientos de opositores, restricciones a organizaciones civiles y cancelación de libertades fundamentales.
Desde las protestas sociales de 2018, el gobierno ha sido señalado por una fuerte represión, además del cierre de más de 5 mil organizaciones, la expulsión de opositores y el retiro de la nacionalidad a cientos de críticos del régimen.
Estados Unidos reiteró recientemente que no reconoce la legitimidad democrática del gobierno de Ortega y acusó a Rosario Murillo de asumir la copresidencia sin un proceso electoral libre.