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20 de octubre 2020

La madre y el padre inconformes, promovieron un juicio de amparo indirecto para que se respetara su decisión

Sergio Arellano

Les quiero platicar un asunto interesantísimo que siempre despierta el debate en las aulas académicas. ¿Hasta qué punto se deben de seguir las creencias religiosas? Veamos el caso de “Clara”, una niña que necesitaba asistencia médica para salvarse. En el tratamiento de su leucemia linfoblástica aguda, requería una serie de transfusiones de sangre. Sin embargo, ella y su familia, profesan la religión de los Testigos de Jehová, la cual impide este tipo de intervenciones médicas. Ante la negativa profunda de los padres, la vida de la menor estaba en riesgo. Sin la sangre, fallecía.

Al atravesar esta situación, el comité rector de la institución hospitalaria, solicitó a la Subprocuraduría de Protección Auxiliar de Niñas, Niños y Adolescentes de Chihuahua, que tomara cartas en el asunto. En un segundo paso, esta institución pública ordenó que, se practicara la transfusión, salvaguardando los derechos de la menor.

La madre y el padre inconformes, promovieron un juicio de amparo indirecto para que se respetara su decisión; objetaban la tutela jurídica de su hija y, además, que se garantizara su libertad religiosa.  El juez federal que resolvió este asunto, determinó, que se debe tomar en cuenta la voluntad de la mamá y el papá, así como el culto religioso que practican; con ciertas limitaciones. Estableció que, las y los médicos, buscaran las formas alternas para sustituir el procedimiento sanguíneo.

Como última opción, si la vida de la menor peligraba, se ejecutara la transfusión. Como era de esperarse, los progenitores no estaban de acuerdo y por tal razón, interpusieron un recurso de revisión, el cual conoció la Primera Sala, la Suprema Corte de Justicia de la Nación.  Al final, el máximo tribunal mexicano se pronunció a favor de la realización de los tratamientos médicos que fueran necesarios para estabilizar a la niña, lo que implicaba la autorización de transfusiones sanguíneas no solo como último recurso para salvarle la vida, sino cuando su organismo lo requiriera.

Con esta relatoría de hechos, podemos observar lo progresivo que es el sistema legal de nuestro país. Sin duda alguna, el presente servirá de precedente para la resolución de controversias que tengan que ver con el derecho humano más valioso: la vida.

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