¿Cuál es el punto al que quiero llegar con esta columna? Pretendo hacer énfasis en el ejemplo que dio “El Diego”, para todos aquellos deportistas que alcanzarán, algún día, el estrellato en cualquier diciplina. De sobra, es sabido que la ignorancia y el éxito acelerado son un cóctel altamente explosivo en la vida de cualquier persona. Los atletas famosos, alcanzan, a muy temprana edad, la solvencia económica, con las grandes cantidades de dinero que cobran, primero, por la habilidad fuera de lo común que muestran en su disciplina, y luego, por las grandes marcas que les pagan costales de billetes para que anuncien sus productos. Si la persona, no se preparó académicamente ni fue educada con valores, es muy fácil que se pierda y se destruya en esa caterva de gente que se le acerca, adulándolo, y sacando provecho de su fama. Cada día se hace más importante, que los jóvenes tengan una preparación académica y que se nutran de valores, que normalmente dan la familia y los buenos amigos. De otra manera, si a temprana edad, la Diosa Niké toca sus sienes con el laurel de la victoria, y su fortaleza personal no está firmemente cimentada, invariablemente, les pasará lo qué a Maradona, que de una gran admiración que provocó a nivel mundial, en sus últimos años, sólo arrastró la pena y en muchas ocasiones hasta la mofa de la gente, quizá esto último, duela más que su misma muerte, porque hoy ya descansa en paz, y emergerá su leyenda, tejiendo epopeyas de sus logros deportivos y dejando de lado, sus equivocaciones.