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9 de febrero 2021

Durante la adolescencia se produce una crisis emocional y de conducta causada por muchos cambios hormonales y de conexiones neuronales

Enrique Negrete

Cada país del mundo tiene sus fortalezas y debilidades en muchos aspectos, pero un problema común entre prácticamente todos, es el que tiene que ver con el aspecto social. El proceso de socialización del individuo, la adolescencia y la juventud se pueden ver desde tres enfoques: el Biogenético, que considera la maduración de los procesos biológicos como base en el análisis de los procesos del desarrollo experimentados en la adolescencia y la juventud, el Sociogenético, que caracteriza estas etapas en función de las regularidades que adopta el proceso de socialización del individuo y centra su atención en las funciones y el Psicogenético, que se enfoca en los procesos psíquicos que caracterizan cada etapa, ya sea como desarrollo afectivo, cognitivo o de la personalidad. Cada uno de los enfoques permite entender cómo el joven estructura a través de planes, objetivos, metas y estrategias, su proyecto de vida. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos e instituciones como Unicef y la ONU se han ocupado de atender las múltiples problemáticas que se presentan en este grupo de edad.

Entre los principales y más relevantes problemas sociales presentes entre los jóvenes se encuentran los siguientes:
Los personales, como enfermedades, imagen corporal, alcoholismo, depresión, crisis de fe, etc., las pérdidas con significación afectiva, como muerte de seres queridos, cambios de lugar de residencia, desempleo, peleas con amigos etc.; los familiares, como la separación o divorcio de los padres, discusiones con hermanos abandono, negligencia, etc.; los legales, derivados de la violencia, accidentes, asaltos, robos, abusos, actividades delictivas, entre otros; los sexuales, como violaciones, embarazos no deseados, conflicto con la identidad sexual, enfermedades de transmisión sexual, etc.; los educativos, como dificultades de aprendizaje, confusión vocacional, fracaso escolar, discriminación, bullyng etc.; los paternos y maternos entre los que destacan los vicios y enfermedades de los padres, castigos físicos por parte de los mismos, nuevas parejas de cada uno y finalmente, otros, como relaciones de romance, relaciones de amistad y vínculos con pares.

Específicamente refiriéndonos a los problemas de salud de la juventud, en nuestro país, la falta de una cobertura sanitaria pública suficiente para todos, es uno de los desafíos más importantes, lo cual genera entre los adolescentes, serios problemas que se relacionan con el crecimiento y el desarrollo, la escuela, las enfermedades de la infancia que continúan en la adolescencia, los trastornos de salud mental con conductas de riesgo, que incluyen lesiones con sus consecuencias legales.

Hoy en día, los tres principales problemas que enfrentan los jóvenes, no solo en México, sino en todo el continente son la violencia, el acceso limitado a la educación de calidad y la falta de oportunidades laborales. Desde el punto de vista de las enfermedades y trastornos de salud más frecuentes, destacan los siguientes:
Las lesiones involuntarias por traumatismos son la principal causa de mortalidad y discapacidad entre los adolescentes, seguidas por diversos problemas de salud mental, VIH, enfermedades infecciosas diversas, embarazos y partos precoces, alcoholismo y drogadicción.

Durante la adolescencia se produce una crisis emocional y de conducta causada por muchos cambios hormonales y de conexiones neuronales, además de las influencias sociales y propias experiencias, sobre un cerebro vulnerable que está en proceso de maduración.

Los valores que son destacables en las relaciones entre adolescentes son algunos como el amor, la amistad y el compañerismo, que llevan implícitos ideales como la libertad, la paz y la justicia, pero también existen otros que les generan un importante conflicto interno como lo son el deseo de independencia, la necesidad de encontrar su propia identidad y el valor de su autoestima.

Lo más importante para que un joven crezca sano en todos sentidos, son los valores de la familia. Todos los adultos integrantes de la sociedad, debemos procurar su preservación y generar una mayor empatía con las generaciones de niños y adolescentes para contribuir a su desarrollo y consecuente crecimiento del país.

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