Logo Al Dialogo
16 de abril 2021

Al igual que como pasó con Goya, el concepto taurino se proyecta en toda su obra

Juan Carlos Samano

El pasado 8 de abril se cumplieron 38 años del fallecimiento del gran artista plástico malagueño Pablo Ruiz Picasso, personaje que desarrolló una conocida obsesión por el toro como símbolo de España, sobre todo al final de su vida, cuando se encontraba exiliado en Francia. Sin embargo y al igual que como pasó con Goya, el concepto taurino se proyecta en toda su obra, lo mismo en su época cubista que en la realista, de igual manera en su etapa de pintor, como ceramista, escultor, grabador, etc.

Desde pequeño desarrolló esa afición por la fiesta brava, su tío le puso como condición que antes de ir a la corrida de toros debería de asistir a misa, situación que no le inmutó en lo más mínimo con tal de estar presente en el Coso Malagueño, desarrollando así una especial atracción por este arte milenario al grado de llegar a afirmar que era lo “más español, junto a la paella, la misa y el burdel”.

Dentro de su obra, el símbolo más conocido, el del minitauro; sin embargo, el artista se identificó con el toro que cornea al caballo y que él interpreta como “la persona que se enamora y que sin querer causa sufrimiento a la persona a la que ama”. Dentro de los detalles de su obra podemos destacar la imagen recurrente del torero muerto, que representa al crucificado y que en ocasiones “es torera, por que utiliza la cara de su mujer María Teresa”.

Dentro de la etapa más severa del cubismo, que de alguna manera parece no tener relación con la tauromaquia, elabora cuadros a la manera de Braque, en los que utiliza símbolos españoles, como una botella de Ojén y una revista taurina Catalana, lo que refleja una pasión que era la raíz de una profunda añoranza hacia la tierra que lo vio nacer y de la que tanto tiempo estuvo ausente. Con el paso del tiempo, la afición de Picasso por la tauromaquia se fue incrementando, al grado de coleccionar las entradas de las corridas a las que asistía, divisas de ganaderías, las cuáles eran utilizadas posteriormente en sus esculturas.

Sabedores de su afición, sus amigos le llegaron a brindar algún toro o le organizaban corridas, como lo llegó a hacer Luis Miguel Dominguín, confesando el artista que le hubiera gustado ser picador, no torero. Como homenaje, se suele celebrar en su tierra natal una corrida llamada Picassiana, en la cual los diestros visten conforme a la época y tanto el albero como burladeros quedan decorados con su obra.

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados