Una refinería fue esta adquisición que se efectúa sin adquirir ningún tipo de deuda
Fernando Islas
AMLO no es un jefe de Estado cualquiera. Desde su paso por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México demostró que tiene una firme creencia en la creación y ejecución de una manera diferente de hacer política y de servicio público, inclusive las famosas mañaneras son el ejemplo perfecto del sello personal que Obrador ha decidido imprimirle a su administración. Esta frase, acuñada por el compañero presidente Andrés Manuel López Obrador ya hace algunos años, expone de manera clara y concreta la relación que existe entre el mandatario y sus simpatizantes, quienes le han seguido de manera fiel desde hace más de dos décadas.
Como todo Gobierno y actor político, Andrés Manuel ha tenido momentos complejos en cuanto a aceptación de sus gobernados, sin que esto signifique una caída en las preferencias y muestra de ello es lo publicado por morningconsult.com en donde se realizó una evaluación del desempeño de los mandatarios de países como Estados Unidos de América, Italia, Australia, Alemania, Canadá y Reino Unidos, entre otros países donde se encuentra México.
Para muestra basta un botón. Esta semana se compartió la compra realizada por el Gobierno de México en Texas. Una refinería fue esta adquisición que se efectúa sin adquirir ningún tipo de deuda, solo con el dinero ahorrado gracias al combate a la corrupción. Esto es bien recibido por parte de la gran mayoría de las mexicanas y los mexicanos. Estas acciones hacen crecer la percepción positiva sobre el actuar de AMLO al frente del país.
En la medición citada, el compañero López Obrador salió electo como el presidente con la mayor aprobación entre los mandatarios del mundo, con un 60 por ciento de apoyo ciudadano. Como el título de esta participación lo dice, el presidente recibe lo que entrega en cada acción que realiza; su autoridad moral la respalda el pueblo.