Mientras el futbol europeo es más sistemático, disciplinado y físico, el futbol latinoamericano es cadencioso
Enrique Álvarez
Este verano nos está regalando magníficos partidos de futbol de Eurocopa y Copa América. Los europeos han brindado mayores emociones y calidad hasta ahora, en parte porque ya están en la fase de eliminación directa, mientras que la Copa América aún juega a la especulación de la fase de grupos.
En reuniones y redes sociales he escuchado y leído repetidamente que el torneo del Viejo Continente es por mucho mejor que el latino. Si bien es cierto que coincido con esa opinión, también me parece una exageración que digan que hay un abismo entre la calidad de juego de ambos torneos.
Por simples matemáticas, la Eurocopa, que tiene más participantes y que agrupa a los países con las mejores ligas, tiende a mostrar mayor calidad de partidos. Pero si consideramos que en las ligas europeas cada equipo europeo tiene dos o tres jugadores americanos que marcan diferencia en sus posiciones, entonces el futbol europeo no es más que el americano. Simplemente es diferente. Difiere en ritmo, en táctica, y lo más importante: es diferente en la manera en que lo interpreta el jugador.
Mientras el futbol europeo es más sistemático, disciplinado y físico, el futbol latinoamericano es cadencioso y más cargado a individualidades. Apreciar sus diferencias es entender las variantes que pueden generar los jugadores en los distintos esquemas de juego.
La disciplina, fortaleza y técnica de Cristiano Ronaldo no puede ni debe compararse con la visión y habilidad innata de Messi. La contundencia y fuerza de Lewandowski no ensombrece ni aminora la picardía y eficiencia de Agüero.
Históricamente no hay un predominio de un continente a nivel selecciones. Los triunfos son repartidos en torneos internacionales y los jugadores históricos surgen a la par en una región indistinta.
Si me permites un consejo, este es el siguiente: NO LOS COMPARES. ¡DISFRÚTALOS!