El sábado pasado se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Hugo Lora
Hoy hablaremos del 1 por ciento, pero no del que tiene aviones y yates, sino del que trabaja en sus hogares. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en nuestro país hay más de 2.2 millones de trabajadores domésticos, el 90 por ciento son mujeres y solo uno de cada 100 tienen seguro social y prestaciones laborales de ley. Sin duda existe una deuda histórica con este grupo en México.
El sábado pasado se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) referente a las condiciones laborales para las personas que se dedican a la labor doméstica. Dentro del convenio se hablan de las obligaciones de los miembros de la OIT con los trabajadores como horas de trabajo, vacaciones, contratos, seguridad social y demás, pero aterrizándolo a México el panorama es el siguiente: goce de derechos laborales básicos como descanso semanal, vacaciones pagadas, un salario mínimo de 248 pesos diarios según la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONSAMI), pago de aguinaldo, pago de seguro social y protección de maternidad; está prohibida la contratación de personas menores de 15 años y de adolescentes mayores de esta edad que no hayan concluido cuando menos la secundaria; queda prohibida la solicitación de prueba de no embarazo y si se despide a una trabajadora del hogar mientras está embarazada podría tomarse como discriminación; si el trabajo incluye quedarse en una casa, esta debe de contar con condiciones dignas para las personas que realizan el trabajo doméstico; y algunas más.
El trabajo doméstico en muchos casos es circunstancial, ya que solo el 30 por ciento de las personas que integran este grupo terminaron la secundaria y antes de empezar a trabajar, más de la mitad se encontraban en alguna situación de vulnerabilidad. Aunque esto sea cierto nadie le está haciendo un favor a las personas que realizan este trabajo, se deben de tratar como trabajadores normales y respetar todos sus derechos.