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19 de julio 2021

Las mujeres conservaron el porcentaje general de representación de 2018 y en algunos estados avanzaron sustancialmente

Javier Esquivel 

Luego de varias décadas de lucha y de los resultados electorales de la elección del 6 de junio, las mujeres en la política parecen dar un paso decisivo al ganar cinco de las gubernaturas en juego y 248 diputaciones federales.

Datos oficiales indican que, en el ámbito de la reelección legislativa, 59 mujeres consiguieron mantener su curul en la Cámara de Diputados de San Lázaro; es decir, que ellas ganaron el 52 por ciento de las 113 posiciones disputadas bajo este modelo.

Del mismo modo, fueron 148 mujeres las que conquistaron espacios legislativos bajo el principio de mayoría relativa. Las campañas electorales donde compitió una mujer para la Cámara de Diputados ganaron en un porcentaje cercano al 50 por ciento de los distritos electorales.

El escenario local no es diferente para ellas. Las mujeres conservaron el porcentaje general de representación de 2018 y en algunos estados avanzaron sustancialmente.

En los congresos locales, ayuntamientos y en la integración de los cabildos municipales, las mujeres ratifican para el próximo trienio 2021-2024 su presencia como resultado de tres factores sustanciales:

1) Un fuerte posicionamiento regional como factor de cambio, 2) óptimos resultados gubernamentales más una creciente aceptación y aprobación social y, por supuesto, 3) mayor rentabilidad electoral cimentada en altos índices de credibilidad que muchos de los candidatos hombres perdieron ante la falta de consistencia y una estrategia electoral que hiciera contrapesos a las necesidades de la población femenina.

No sobra decir que ante estos escenarios ahora siete mujeres estarán gobernando igual número de entidades federativas de nuestro país en el mismo espacio y periodo de tiempo, hecho nunca antes registrado en la historia moderna de nuestro país.

Si bien es cierto que los números son alentadores para afirmar que se ha ganado una primera batalla, aún se avizora que queda mucho camino que recorrer para ellas en el ámbito de participación política.

En el ámbito legislativo, deberán avanzar en la conquista de espacios de toma decisiones no solo en las presidencias e integración de las comisiones o dirigiendo la mesa directiva, sino también tutelando los órganos de Gobierno del Congreso.

Hasta el cierre de esta columna, las figuras de coordinación parlamentaria de las fuerzas políticas que tendrán representación en el Congreso de la Unión tanto en San Lázaro como en el Senado seguirán en manos de los legisladores cerrando así la posibilidad de que alguna de las nuevas legisladoras en el ámbito federal dirija los trabajos de sus bancadas.

En el ámbito local, no existe evidencia manifiesta de que alguna de las legisladoras electas ocupe esos espacios de conducción de sus grupos parlamentarios.

Un buen avance en materia de paridad será que los partidos que presumen más sensibilidad en la materia fueran coordinados parlamentariamente por una mujer. Sin menoscabo que, para próximas elecciones, también se busque fortalecer con claridad y trasparencia en el método de elegibilidad de legisladoras plurinominales que no hubo para la conformación de la nueva legislatura.

Otro aspecto fundamental para reforzar su posicionamiento en la esfera pública será mantener y reforzar su independencia en la toma de decisiones y en la aplicación de política públicas de tercera generación, así como la posibilidad de construir agendas de género donde se privilegie el garantizar los derechos humanos de las mujeres, disminución de brechas de desigualdad, entre otras acciones.

La presencia de las mujeres en los espacios de decisión de los gobiernos y en las legislaturas es una oportunidad para realizar acciones concretas para garantizar una paridad efectiva en donde todavía no la hay.

Que su amplia presencia en 2021-2024 sirva para eliminar los sesgos que aún existen en la determinación de las candidaturas donde sí hay mayores posibilidades, de ganar, en la integración de fórmulas plurinominales, en los órganos de Gobierno del Congreso, en las coordinaciones parlamentarias y en las presidencias nacionales de los partidos, pero sobre todo para competir por la Presidencia de la República en las próximas elecciones.

Todas son batallas que se deberán conquistar día a día y la mejor herramienta que necesitarán para seguir avanzando será la construcción y aplicación de una comunicación estratégica que les permita no solo comunicar un buen Gobierno, o un buen mandato legislativo, sino que genere una nueva cultura donde se pueden solucionar los problemas de mujeres y hombres sin prácticas de machismo, misoginia y discriminación.

Apunte del consultor

La Ciudad de México tendrá por primera vez la figura de diputado migrante. Un modelo legislativo poco explorado y difundido, por lo que el reto será comunicar lo que puede hacer un representante popular en beneficio de los chilangos que residen en el extranjero.

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