Generalmente en cada justa veraniega, los Estados Unidos tienen una carta fuerte que los representa por encima de cualquier disciplina
Iván Torres
Los Estados Unidos perdieron a su estandarte de unificación patriótica deportiva que se genera siempre en todas las justas olímpicas para este país y con el que se ganan el respeto del deporte mundial.
La gimnasta Simone Biles, ganadora de cuatro oros en Río de Janeiro, dijo que atenderá los “demonios de su cabeza” acusando un problema de salud mental. El Comité Olímpico estadounidense había mencionado que la gimnasta tenía una lesión y que no sabía si participaría en el All Around; sin embargo, horas después, el mismo organismo anunció que su máxima figura se retiraba y atenderían sus trastornos mentales. Esto ha conmocionado a los vecinos del norte; todas las portadas de sus diarios más prestigiados le dieron la portada al suceso.
Generalmente en cada justa veraniega, los Estados Unidos tienen una carta fuerte que los representa por encima de cualquier disciplina. Encuentran a la figura mediática y de mercadotecnia para hacer alrededor de ella un escenario de fortaleza deportiva e incluso de nación, pueblo o raza. En otras épocas fue Florence Griffith Joyner, Carl Lewis, Greg Louganis, el Dream Team comandado por Michael Jordan, Michael Jonhson, Michael Phelps, entre otros más. La comparativa es que ellos sí pudieron con la presión mediática y comercial que implica echarse un país al hombro.
Platicaba con mi amigo Antonio Álvarez, hombre calificado para hablar de deporte, un queretano que nos ha representado a nivel directivo en Juegos Olímpicos; y mencionamos que Biles dejará colgados a muchos por el simple hecho de no aguantar la responsabilidad de representar a un país. Quizá no tuvo la preparación para ello, los valores básicos, los consejos familiares y los de su entrenador para sobrellevar una presión tan grande.
Diría mi padre (QEPD) “Infancia es destino”, algo no estuvo acorde en su estructura de vida, algo se saltó en su proceso natural de vida, ese que no deja a un ser humano tener cimientos y más bien madura apegado a un objetivo, “ser la Reina de unos Juegos Olímpicos” perdiendo los valores fundamentales del crecimiento personal.
No veremos los ‘twisties’ y el salto Biles en competencia, ese que la hicieron grande, pero que hoy evitarán que sea una leyenda del deporte estadounidense y mundial.