La semana pasada, tuvimos que soportar una pésima programación en el calendario de juegos. Sorteamos encimados los dos clásicos regionales que tenemos con exacerbada rivalidad deportiva, y los enfrentamos con un equipo bipolar. Contra Atlético de San Luis, se vio un equipo motivado y entregado a pesar de la pifia de Olivera (11), quien se hizo expulsar de una manera más que torpe, propinando un codazo en pleno rostro de un rival, en una jugada que nada arriesgaba, pues estaban en la media cancha.
A pesar de ello, al quedarnos con un hombre menos, el equipo se entregó con coraje; se jugó como un ‘verdadero clásico’. Suponemos que los jugadores estaban motivados después de hacer una dinámica con la Resistencia Albiazul. Primero aquellos les pintaron una manta dirigida a la afición: “Hoy, mañana y por siempre”, y después escucharon en las propias palabras de los representantes de la porra lo que significaba no perder ese partido, y parece que surtió efecto. Aun cuando no se ganó, tampoco se perdió y, bajo las circunstancias ya descritas, el punto nos vino bien.
Sin embargo, apenas tres días después, nos encontramos, en nuestra propia casa, a un desconocido León que nada traía, y que sin embargo nos vino a ganar. Presentamos ‘la otra cara de la moneda’, un equipo apático, sin coraje y totalmente fragmentado en sus líneas. Vimos una defensa relativamente sólida, que solo cometió un error de marcación en el gol, parece que Perg (26) le está dando solidez, solamente se tiene que asentar un poco más y pensamos que será un bastión en la zaga, acompañado por Doldán (22), Meza (33) y Hernández (4). De ahí nos brincamos a una voluntariosa delantera que vio sus mejores lances con Ramírez (7), dado que Sosa (20) no tuvo muchos balones a modo y lo poco que le llegó, lo erró.
¿Por qué no hablamos de la media cancha? ¡Porque no hay! Algo habrá qué hacer y encontrar a quien pueda dotar de balones al frente. Definitivamente quien nada nos gusta, hasta el momento, es Torres (16), ¿de qué juega?