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24 de agosto 2021

 

 

Mario Maraboto

 

El combate a la corrupción ha sido un tema del actual presidente desde sus primeras campañas por llegar al Poder Ejecutivo, pero luego de casi tres años en el poder solo escuchamos que la corrupción ya se acabó en México, aunque la percepción pública difiere radicalmente.

La más reciente expresión al respecto fue el miércoles 18 del presente cuando en su ‘show’ mañanero presentó una parte de su primer promocional rumbo al tercer informe de Gobierno: sacó su pañuelo blanco y pidió tregua, porque «ya no hay corrupción arriba»; dijo que pueden quedar algunas personas, aunque no dio nombres, pero entre ellas podrían contarse sus hermanos, su director de la CFE, su exsecretaria de la Función Pública y algunos casos más.

El combate a la corrupción ha sido abordado por prácticamente todos los presidentes de la era moderna como compromiso para terminar con ella, pero generalmente ha quedado como un tema retórico sin resultados objetivos.

 

Algunos ejemplos:

López Portillo, cuyo lema era “La solución somos todos”, dijo en su segundo informe: “Hemos combatido la corrupción en el ámbito de la Administración pública…”, y en su quinto informe expresó: “Sé que contra la corrupción habremos de continuar una lucha permanente…” Su lema de campaña terminó convertido en “La corrupción somos todos”.

Miguel de la Madrid, con su “Renovación moral de la sociedad”, expresó en su toma de posesión: “El pueblo mexicano es profundamente moral y me exige que persiga toda forma de corrupción. Así lo haré, gobernaré con el ejemplo”. Hasta su tercer informe expresó: “Se han combatido las desviaciones y la corrupción que este delito (tráfico de derogas) genera” y al año siguiente solo expresó: “Seguimos avanzando en la modernización de la Administración pública y en la lucha contra la corrupción”. En su último informe reconoció que “subsisten fenómenos de deslealtad y corrupción”.

Carlos Salinas abordó el tema en su primer informe: “La lucha contra la corrupción en la Administración pública es compromiso del Gobierno…“ y en su tercer informe solo mencionó: “En el puerto de Veracruz, el más importante de la República, se eliminaron prácticas de ineficiencia y corrupción que lo aquejaron por décadas.” (Si fue cierto, no duró mucho).

En su toma de posesión, Ernesto Zedillo ofreció trato justo para evitar la corrupción. En su primer informe anunció la creación de la Auditoría Superior de la Federación como “un paso decisivo en la lucha contra la corrupción y la impunidad.” En el segundo informe ratificó: “Combatimos la corrupción con hechos, no con desplantes publicitarios” y el año siguiente manifestó que “el avance en la lucha contra la corrupción está sustentado en los cientos de miles de servidores públicos honestos que si cumplen con la ley”. En su cuarto informe afirmó que “el Ejecutivo federal seguirá haciendo su tarea para desterrar la corrupción y la impunidad” y la última vez que tocó el tema, en su quinto informe, solo dijo: “La democracia debe servir para seguir enfrentando y derrotar al crimen, la corrupción y la injusticia.”

Vicente Fox reconoció al tomar posesión que “los grandes corruptos del pasado, del presente y del futuro rendirán cuentas…” En su primer informe reconoció a la corrupción como un verdadero enemigo; al año siguiente reafirmó: “Mi Gobierno no ha escatimado ningún esfuerzo para combatir la corrupción y la impunidad” y en su tercer informe detalló: “Con transparencia, con rendición de cuentas, con vigilancia eficaz, hemos ido eliminando los espacios de la corrupción”.

Felipe Calderón ofreció en su segundo informe de Gobierno: “Vamos a organizar un sistema de denuncia anónima tanto de corrupción de funcionarios públicos…”. En su tercer informe aseveró: “…Trabajamos, también, para eliminar la corrupción en las instituciones de seguridad y de procuración de justicia”. En su sexto informe reconoció que, “al final, la corrupción policiaca resultó clave para la expansión de la delincuencia.” (Algo seguirá habiendo de eso en la actualidad).

Peña Nieto expresó en su segundo informe: “Se presentaron 273 denuncias  ante  el  Ministerio Público  Federal,  con  las  cuales  se  busca disuadir  la  comisión  de  actos  de  corrupción…” Anunció la creación de la Fiscalía Especializada en Materia de Delitos  Relacionados  con  Hechos  de  Corrupción para “combatir la corrupción.” Al final solo generó la percepción de un Gobierno corrupto.

El actual presidente no ha dejado de hablar del combate a la corrupción; es seguramente el que más ha tocado el tema y reiterado su supuesto combate. Desde su toma de posesión afirmó que “se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México. No se trata de un asunto retórico o propagandístico”. Desde ese inicio ha insistido en que “el distintivo del neoliberalismo es la corrupción. En el periodo neoliberal, la corrupción se convirtió en la principal función del poder político”. Se le ha olvidado mencionar que varios funcionarios del llamado “periodo neoliberal” están en su Gobierno en puestos de alto nivel.

Para quien ha enarbolado la bandera de la lucha contra la corrupción resulta significativo el no puntualizar los logros (si los hay) o al menos avances importantes en este tema. La corrupción solo ha sido un tema de retórica política y electorera en el pasado y en este sexenio se ha acentuado. De erradicarla, ni hablar.

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