¿Quieres pasar la vida con la persona que amas? Suena muy romántico. La realidad es que esto es un reto político en pleno siglo XXI. Lo menciono porque el reconocimiento de los derechos humanos ha representado una batalla legal con las legislaturas estatales. No se preocupan por revisar los pronunciamientos de tribunales internacionales, tratados o simplemente la legislación vigente.
Generalmente, los gobiernos estatales desarrollan un plan estatal con objetivos en materia de derechos humanos, sumamente atractivo para quien tiene oportunidad de leerlos. Ahora, cuando llega la implementación, nadie se hace cargo o las acciones son dispersas. El Poder Judicial de la Federación ha sido la cuna receptora de los amparos promovidos por quienes han sido afectados por actos de autoridad o legislación violatoria de derechos fundamentales.
Uno de los principios de nuestra carta magna es la libertad de elegir, formar una familia y, por ende, contraer nupcias. Respecto a ello, les comparto el antecedente más reciente en esta materia. Ocurrió en Yucatán cuando en el pleno del Congreso votaron a través de cédula secreta en contra de esta libertad para contraer un vínculo matrimonial entre dos personas del mismo sexo. A pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación es muy clara en este aspecto, después de declarar la inconstitucionalidad, y reponer el procedimiento de votación, por fin optaron por su aprobación.
¿Se dan cuenta de cómo se complican? Me parece que un gran atraso en el seno legislativo ha sido la falta de claridad en los conceptos jurídicos y su progresividad. Independientemente del tema o las posturas partidistas, el impacto que esto genera es una mala imagen de nuestros ‘representantes’ al ser omisos o votar en contra de ciertas propuestas. Además, victimizan a un sector poblacional que tiene todo el derecho de tomar decisiones sobre su vida personal.
Aplaudo indefinidamente la labor del activismo que ha señalado estos agravios y que no quita el dedo del renglón para una defensa estratégica en derechos humanos. Espero que las legisladoras y los legisladores electos tomen en cuenta la pertenencia de un asesoramiento jurídico integral que permita evitar estos conflictos.