El pasado 26 de septiembre se cumplieron 7 años de la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas de la Escuela Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, suceso que hasta la fecha continúa con más preguntas que respuestas y en especial con un vacío de justicia para las víctimas y castigo para los culpables. El sexenio pasado transitó en omisiones, estrategias ineficaces por no decir evasivas y en pocas palabras en engaños y simulaciones ofensivas, no sólo para las familias, sino para toda una población que hasta el día de hoy nos sentimos profundamente indignados por lo sucedido aquella noche de Iguala.
La actual administración federal tiene esa deuda con la sociedad, después de desmontar la infame «verdad histórica» promovida por José Murillo Karam y Enrique Peña Nieto, el paso siguiente es encontrar a los culpables y llevarlos ante la ley. La realidad es que el hartazgo en relación al tema Ayotzinapa se va acumulando y por consecuencia aumenta con cada año que transcurre, aunque es innegable que el Gobierno de México y personas como Alejandro Encinas se encuentran comprometidos con encontrar la verdad de lo sucedido aquel 26 de septiembre.
7 años nos separan de aquel día que cambió todo y que unió a todo México en un solo grito: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
Aprovecho este espacio para mantener vigente la demanda de justicia para Abel García Hernández, Abelardo Vázquez Penitén, Adán Abrajan De la Cruz,
Antonio Santana Maestro, Alexander Mora Venancio (Identificado), Benjamín Ascencio Bautista, Bernardo Flores Alcaraz, Carlos Iván Ramírez Villarreal,