Se avecina una sesión más en donde aparentemente el Congreso del Estado de Querétaro analizará el presupuesto con el que nuestra entidad afrontará el próximo año 2022. Hago hincapié en las apariencias, porque desde hace algunos años pareciera que la bancada mayoritaria y la Administración estatal acuerdan previamente qué rubros se atenderán y cuáles serán enviados al olvido o al ejercicio de simulación. Como cada cierre de año, la máxima casa de estudios de nuestro estado se encuentra a la expectativa del actuar del Poder Legislativo, ya que, por lo menos durante los últimos seis años, la UAQ no ha tenido un presupuesto justo y suficiente, el pretexto siempre fue el mismo, la supuesta falta de recursos por parte de la Administración federal.
Pero hablando peso a peso, la actual Administración aumentó un 4.7 por ciento en gasto federalizado, lo que se traduce en 94 mil 685 millones de pesos más, situación sin precedentes tomando en cuenta que a nivel mundial vivimos una situación compleja en términos económicos como consecuencia de la pandemia originada por el virus SARS-CoV-2. Es claro que la política de austeridad y de recaudación fiscal para aquellos que, antes vivían en la absurda condonación, ha brindado resultados que si bien no son suficientes, afinando procesos seguramente seguirán arrojando buenos dividendos.
Esperemos la postura del partido que posee la mayoría en la Legislatura local y al mismo tiempo veremos si esta Administración inicia cumpliéndoles a las universitarias y los universitarios o siguen con la dinámica de ni los veo, ni los oigo. Tiempo al tiempo.