Desde hace más de 25 años, existen una serie de acciones que plantean la igualdad de género, incluso desde antes de que terminara el siglo pasado se propuso una Secretaría de la Mujer que en el Gobierno federal terminó siendo un instituto. Hace 65 años que las mujeres votan en el país, la interrupción del embarazo es legal en la CDMX desde 2007, incluso en este sexenio el Gobierno federal nombró, por primera vez, a una mujer secretaria de Gobernación. La Legislatura pasada y esta han sido declaradas de paridad; la actual efectivamente tiene 250 diputadas y 250 diputados.
En el mundo hay un impulso al empoderamiento de la mujer, sobre todo en el ámbito de la cultura. Casi todo lo que vemos en la televisión o en el cine lo encabeza una mujer. Hay superheroínas y supervillanas, las películas animadas ya no relegan a las mujeres al rol de ‘la enamorada’, incluso muchas historias no se desarrollan acerca del amor, sino del poder que encuentran y ejercen las mujeres. Eso permea a la música, a la moda, a las empresas… en fin, yo pensaba que a la vida.
Durante la casi interminable discusión del presupuesto del próximo año, platiqué con la diputada federal Mirza Flores, del partido Movimiento Ciudadano. Me habló del anexo 13. Según la asociación FUNDAR, este anexo representaba por sí mismo una “acción afirmativa que contiene programas y acciones estratégicas que contribuyen a acelerar el paso hacia la igualdad sustantiva”.
Este anexo tuvo un crecimiento del 74.6 por ciento, casi 4 mil millones de pesos más con respecto a lo que se le asignó en 2021, pero FUNDAR dice que “su contribución para garantizar la igualdad de género y una vida libre de violencia queda poco clara”. Mirza me explicó que en este anexo se incluyeron muchos de los programas sociales del Gobierno y otros que no tienen nada que hacer ahí, como el programa de fertilizantes, la regulación y supervisión de actividades nucleares y radiológicas o la regulación y permisos de hidrocarburos; son programas genéricos que no ayudan directamente a las mujeres.
Son un parche, una mentira para decir que se le asignó mucho dinero a los programas que van directamente a atender las necesidades de las mujeres. Claramente no hay dinero para ayudar en específico a las mujeres en este país y el que hay se perderá en estos programas que ayudan, sí, pero a muchas y diferentes causas. No hay forma de saber si este dinero sirve para mejorar la paridad de género y proteger a las mujeres y por extensión a sus hijas e hijos, sobre todo de la violencia.
Lo que más me tiene impactado es descubrir que las mujeres empoderadas de este país se siguen quejando que lo suyo es una carrera de obstáculos, que les cuesta el doble de trabajo todo, que son discriminadas en su trabajo diario, en la vida partidista, a través de su sueldo; que algunas tienen que pensar y actuar como hombre. Solo hace falta leer los encabezados de los periódicos que destacan la nota roja, cuando menos una vez a la semana, a veces más. La primera plana es sobre la muerte de una mujer, ser mujer en México es peligroso, no sé si tenga que recordarlo, sin mujeres la sociedad no puede existir. No son un anexo, son lo más importante.
No hay cambio; con este Gobierno, menos. Las mujeres no deben actuar y pensar como hombres, ni los hombres “tratar de entender” a las mujeres. Todos debemos pensar como humanos. ¿Somos los hombres mejores que las mujeres y viceversa? NO. La clave de la igualdad inicia en la casa, la educación, el respeto, la tolerancia… el amor sería mejor enseñarse de manera compartida, sin que nadie fuera más o mejor. El género es la gran barrera a romper.