En medio de un conflicto entre Polonia y la Unión Europea por diferencias de criterio en la aplicación de la ley y, por otro lado, ante el impresionante despliegue de tropas de Rusia en la frontera con Ucrania, miles de migrantes se han concentrado en la frontera de Polonia con Bielorrusia, amenazando irrumpir hacia Polonia, Alemania y Europa.
El conflicto es uno caracterizado como ‘guerra híbrida’, en el que se utiliza todo tipo de agresiones, ataques, descalificaciones, propaganda, sabotajes y presiones sobre un país o conjunto de países, sin llegar jamás al conflicto armado, porque el atacante sabe de sobra que ni tiene el poder para vencer ni la fuerza moral para lograr sus objetivos. Entonces recurre a otro tipo de agresión a un nivel por debajo de una guerra abierta.
El dictador de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, solo tiene un aliado en el mundo: el zar de Rusia. Enfrenta sanciones de la Unión Europea por haber secuestrado un avión que iba a Lituania para arrestar a un disidente. Ahora, habrá de afrontar nuevas sanciones por haber llevado a su país y a la frontera con Polonia a migrantes en vuelos provenientes de Damasco, Beirut, Dubái y países como Egipto, Turquía, ¡Cuba! y República Democrática del Congo. Algunos han revelado que pagaron de 3 mil a 4 mil dólares por visas bielorrusas, el viaje aéreo y hotel en Minsk, la capital de Bielorrusia.
Fue muy evidente que Lukashenko-Putin pretendieron manejar la crisis como una humanitaria, en la que iban a mostrar las miserias que estaban pasando los migrantes, ante la inminencia del invierno y la insensibilidad europea, pero no contaron con la firmeza polaca.
La respuesta a este tipo de amenazas híbridas, características de Putin y sus aliados, es la mano dura. Polonia ya ha efectuado un llamado a la OTAN, de la que forma parte, para defender sus fronteras ante un ataque camuflado ruso desde Bielorrusia y el presidente francés Emmanuel Macron ha sido muy claro al anunciar a Putin que Francia se encuentra lista para defender la integridad territorial de Ucrania.
Al final del día, todas estas son manifestaciones de fuerza y se parecen mucho a las que ha desplegado el Foro de Sao Paulo con las caravanas de centroamericanos que está financiando y llevando a través de nuestro país a la frontera con EUA.