Justo cuando pensábamos que se empezaba a ver la luz al final del túnel, viene el balde de agua fría. No obstante los importantes esfuerzos de vacunación a nivel mundial, nos hemos quedado cortos en generar la bendita “inmunidad de rebaño” y el Coronavirus ha logrado mutar una vez más. Y parece ser que es a una versión más contagiosa, más resistente a las vacunas y más severa en cuanto síntomas. Además de la clara ansiedad mental que esto genera, hay que ponderar qué efectos tendrá este nuevo suceso en la economía mundial. Aquí analizaremos al menos dos que parecen evidentes y probables.
El primer efecto potencial será forzar un replanteamiento de prioridades para los funcionarios a cargo de diseñar la política monetaria. Mientras en días pasados el enfoque se centraba en controlar la inflación galopante, es muy probable que el enfoque regrese otra vez a adoptar medidas que mitiguen los efectos de probables nuevos cierres de actividades económicas y fronteras. Este efecto se multiplicará siendo que los cierres se darán en plena época Navideña, que para muchas industrias es la época de mayor generación de ingresos. A su vez, se especula qué para darle oxígeno a la economía, el incremento en la tasa interbancaria establecida por el Banco Central de los E.U.A. se retardará y se mantendrá una política monetaria flexible en dicho país.
El segundo efecto será una reducción real en el crecimiento del PIB Global y un retraso en el retorno a los patrones de consumo pre-pandemia. Ya hay estimaciones que señalan que una infección a gran escala entre el final del año y el primer trimestre de 2022, podría causar que dicha métrica caiga de 4.6% a 4.2% a nivel mundial. En materia de patrones de consumo, la expectativa antes de la aparición de la nueva variante era que el consumo migraría rápidamente de la adquisición de bienes duraderos, a la adquisición de servicios como entretenimiento, viajes y turismo; pero ahora parece que esta transición será mucho más lenta, prolongando la agonía que han venido sufriendo los participantes de estos sectores.
Así, parecería que en el escenario menos peor, la nueva variante generará disrupciones moderadas de las cadenas de logística y proveeduría y prolongará los periodos de alta inflación por varios meses más. Por otra parte, en el escenario más grave, la nueva variante forzaría a los gobiernos a regresar a cierres y suspensiones sustanciales tanto a nivel geográfico como a nivel de determinadas industrias. Esto causaría que, al contrario del primer escenario, la inflación caiga rápidamente, pero por las razones equivocadas, es decir por un estancamiento importante de la recuperación económica que estábamos empezando a ver.
Ya los gobiernos de múltiples países han sonado las alarmas y han empezado a tomar diversas medidas, no en aras de que el virus no les llegue, sino de que les llegue lo más tarde posible y de la manera más escalonada posible. Esto para que no se sature el sistema hospitalario, que es la mejor métrica para determinar la necesidad de medidas más radicales. Mientras aquí sigamos como el avestruz, metiendo la cabeza en la tierra y siendo temerarios con celebraciones masivas frívolas, nos estamos posicionando para la tormenta perfecta. Platiquemos en @MrMejiaCosenza.
P´al gordito… Hoy toca recomendar al restaurante Le Mari en CDMX, el platillo ganador es el Aguachile Negro.