Atrás quedaron los años cuando Olga Sánchez Cordero, siendo ministra de la Corte, votaba como inconstitucional el decreto del presidente Peña para la regularización de la televisión digital. Ahora, en su calidad de presidenta de la mesa directiva del Senado, se da el lujo de decidir no realizar ningún acto que vaya en contra de la voluntad presidencial, incluyendo el avalar un decretazo a todas luces violatorio de la Constitución. Doña Olga decidió en contra del 43 por ciento de la Cámara, no interponer controversia constitucional por esta acción.
Las formas de valorar los mismos actos han cambiado con los años y, por qué no decirlo, con la militancia morenista parece que antes se decidía en razón de la ley. Ahora se hace en razón de lo que se diga en el Palacio Nacional, la cereza del pastel que faltaba después de su paso gris por la Secretaría de Gobernación.
Del INAI, que en medio de la oscuridad del autoritarismo, en votación unánime, acordó interponer la dichosa controversia constitucional vs el decretazo, que Doña Olga Sánchez se negó a hacer; recordemos que dicho decretazo presidencial determina todas las obras que el presidente Andrés decida como temas de seguridad nacional, con lo que podrían iniciar de inmediato sin la necesidad de cumplir con los requerimientos mínimos, como estudios de impacto ambiental, consultas a pueblos indígenas, viabilidad y cuanta cosa usted se imagine. Literalmente era hacer lo que el dedito de Andrés dijera… solo que, gracias a su autonomía, el instituto nomás no lo dejó. Aquí es donde la lucha por defenderla demuestra que valió la pena; los organismos autónomos no deben bajar la cabeza ante el poder, pues son los encargados de mantener a la democracia por encima de cualquier intento de autoritarismo.
Parece ser que todo va por buen camino. La Corte ya paró en seco los primeros efectos del decretazo. Por el momento, aunque no lo ha declarado inconstitucional, ya emitió resolución para impedir que las obras del presidente sean declaradas como de seguridad nacional, por lo que toda su información será pública les guste o no; otra vez, no les salió.